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CAMPAÑAS |
Campaña Internacional del MCL por la liberación de los
presos políticos cubanos.
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LA
OPCIÓN SOCIALCRISTIANA PARA AMÉRICA
Saludos solidarios desde Cuba a toda la familia democratacristiana de
América y del mundo que nos acompaña en nuestro Congreso.
No sé si está presente en este congreso, pero los hermanos del Movimiento
Cristiano Liberación queremos patentizar nuestro especial afecto, admiración
y gratitud por ese guía y maestro de la Democracia Cristiana mundial, que es
Ricardo Arias Calderón. El y su esposa Teresa, nos trajeron personalmente,
desde muy temprano, el abrazo de la democracia cristiana y el reconocimiento
de nuestra pertenencia a esa gran familia. No los olvidamos y aquí en Cuba,
en nuestro humilde movimiento tienen su lugar, un lugar muy especial.
Queridos hermanos y compañeros:
Nuestra primera palabra es para proclamar el heroísmo de nuestros hermanos,
del movimiento, de nuestros hermanos demócrata cristianos que hoy están en
las cárceles cubanas por ser consecuentes con nuestro ideario
socialcristiano, por amor a nuestro prójimo que es el pueblo de Cuba. Ellos
y todos los prisioneros políticos pacíficos cubanos están en prisión sólo
por defender los Derechos de las personas. Por eso hemos lanzado este
llamamiento, desde Cuba a una campaña por la liberación de estos
prisioneros. Es este Congreso, y no por coincidencia, el primer Foro
internacional en el que se abre esta campaña que debe crecer y extenderse
por todos los pueblos, hasta que sean liberados todos estos cubanos
encarcelados por defender pacíficamente la dignidad, los derechos y la
libertad de las personas.
Nuestra primera propuesta es que este congreso haga suya esta campaña y que
esta familia comience a trabajar de manera coordinada para conseguir ese
objetivo urgentísimo.
Cuba ya está en el entorno del cambio, pero nuestro pueblo, al llegar a los
albores de la nueva etapa de su historia se encuentra muchas barreras y el
mito, el falso concepto de que no hay caminos. El régimen cierra las puertas
del futuro y dicta la sentencia de la continuidad de la opresión a escala de
eternidad y descarga todos los mecanismos, no sólo de represión, sino de
propaganda aplastante encaminada a sembrar la desesperanza. Esas dos
componentes, represión y mentira son esencia de la cultura del miedo en que
ha estado sumergido nuestro pueblo durante casi cinco décadas y que ahora lo
encadena combinándose con la incertidumbre y con las desconfianzas en el
cambio. Desconfianzas sembradas por esta propaganda que cierra las puertas
del futuro y también, hay que decirlo, por ciertas experiencias de cambio o
de supuestas democratizaciones que no pueden ser aspiración de ningún
pueblo. Algo parecido pasa en gran parte de Latinoamérica en las que las
fuerzas del neoconservadurismo o neoliberalismo y del neocomunismo o
comunismo salvaje, constituyen la falsa disyuntiva fatalista que engaña a
los pueblos para atraparlos. Ahora el panorama creciente es el de la trampa
que impone a las mayorías unos derechos a costa de renunciar a otros y al
final les deja sin ningún derecho efectivo. Lo sabemos en Cuba que es un
país de ricos y pobres y de la igualdad más desigual que pueda imaginarse.
¿Quién dijo que estas corrientes atrapadoras de pueblos que,
paradójicamente, se preparan el camino mutuamente en una sucesión fatal, son
las únicas alternativas?
Nosotros los demócrata cristianos, por vocación, por nuestro propio ideario
de liberación integral y por nuestro compromiso con la persona y los
pueblos, debemos ser testigos de la esperanza y constructores de esa
alternativa de democracia real que significa libertad, plena garantía de
todos los derechos y justicia social. Para nuestros pueblos la justicia
exige una urgencia de la superación de la pobreza, el abandono y
desigualdades.
Pero estos principios no son nuevos, siempre han estado ahí, en nuestras
bases, desde las que debemos defender a los pueblos de los ídolos del poder
totalitario o del mercado totalizante, a la larga dos formas de
fundamentalismo. Pero no necesitamos situarnos en el punto intermedio entre
dos formas de injusticia, ni inclinarnos o fundirnos con uno u otro flanco,
sino buscar más arriba, en nuestras fuentes y bases que apuntan hacia la
justicia que creemos posible. Si algo tiene la fuente del ideario demócrata
cristiano o socialcristiano es luz propia, ¡retomémosla radicalmente!
Nosotros, los que asistimos a este Congreso, los que nos inspiramos en el
Evangelio, los que tomamos la opción socialcristiana como camino y meta de
servicio al prójimo somos caminantes que sabemos que sí hay camino. Un
camino abierto hace 2000 años y cuyas líneas directrices son la continuación
del camino de Emaús. Si olvidamos eso, olvidamos quienes somos y por qué nos
identificamos con este título y ese signo de la democracia cristiana. No
desechemos la mística que es la fuerza de nuestra militancia o nos
convertiremos en partidos plásticos, sin vínculo con la base y por lo tanto
sin capacidad de movilización. Estamos convencidos de que lo que necesita
Latinoamérica incluyendo, muy especialmente a Cuba, es lo que propone y
ofrece el ideario socialcristiano, que debemos encarnar, con espíritu de
servicio. Ese espíritu está en el centro de la mística que no debe faltar y
que inspiró a los fundadores de este gran movimiento social y político en el
mundo.
Como dije Cuba está atrapada, pero no sin salida. El Proyecto Varela es hoy
más que nunca una demanda de consulta popular, de referendo que puede abrir
el proceso de transición desde el pueblo y protagonizado por el pueblo. El
Programa Todos Cubanos, es la visualización de que el cambio en Cuba es
posible, sin violencia, entre cubanos, con el ascenso del pueblo al
ejercicio de la soberanía, con la institucionalización del derecho. Un
proceso en el que todo lo positivo que ha construido el pueblo se mantenga,
se mejore y se instituya como derecho.
Este Programa Todos Cubanos confirma la determinación y el deseo de los
cubanos de alcanzar todos los derechos y no de una mediatización o una
neo dictadura. Confirma que nadie será despojado de su casa, que no habrán
venganzas, que no habrá salto del comunismo salvaje al capitalismo salvaje.
Libertad económica y de empresa sí, pero no privatizaciones desenfrenadas
que dejen a los pobres más pobres y todas las riquezas en manos de unos
pocos. El régimen y otras fuerzas, tratan de opacar y desviar la atención de
esta alternativa porque saben que si el pueblo de Cuba la conoce la va a
apoyar porque satisface sus anhelos más profundos. Lo más radical que tiene
es que es radicalmente pacífico y que los protagonistas son los mismos
ciudadanos, no bajo el mando de caudillos o de un partido único sino como
hombres y mujeres libres y responsables.
El Proyecto Varela y el Programa Todos Cubanos son opciones reales y además
constituyen instrumentos para una alternativa pacífica y liberadora.
Propongámonos en este Congreso de ODCA, profundizar en nuestro ideario,
confirmar nuestra espiritualidad y ofrecer para nuestro continente, en medio
de tantos peligros y desorientaciones un proyecto y un compromiso de
liberación integral.
Renovemos la esperanza. Gracias.
Reciban desde Cuba nuestro abrazo fraternal.
Oswaldo J.Payá Sardiñas
Movimiento Cristiano Liberación
La Habana 11 de Nov. 2006
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