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DERECHOS HUMANOS


LAS PRISIONES EN CUBA HOY: TESTIMONIOS DEL PRESIDIO POLÍTICO CUBANO 2004

21/10/2004 | Directorio Democrático Cubano


INFORME PARCIAL DE VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS EN CUBA 2004

Presentado ante la Audiencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA)- Octubre 2004

INFORME PARCIAL SOBRE LAS VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS EN CUBA Enero-Octubre 2004

I- Excarcelaciones y liberaciones de prisioneros políticos durante el 2004

Durante el año 2003, las condiciones de vida a la que son sometidos los prisioneros políticos cubanos se deterioraron considerablemente teniendo un impacto directo en la salud de un gran número de estos que, privados de sus medicamentos, en situaciones de insalubridad y escasa alimentación, así como sometidos a tortura psicológica y en muchos casos siendo víctimas de golpizas y tratos crueles, enfermaron gravemente.

Entre abril y julio de 2004 fueron excarcelados siete (7) prisioneros políticos pertenecientes al grupo de los 75 activistas y periodistas independientes encausados en abril de 2003, por las condiciones de salud en las que se encontraban y a través de licencias extrapenales. Una licencia extrapenal significa que el prisionero saldrá de la prisión pero cumplirá su condena en su domicilio o en el hospital donde se encuentre. Esta medida está sujeta a su revocación de acuerdo a la discreción del Ministerio del Interior de Cuba, lo que significa que estos prisioneros no han sido liberados, sino que se encuentran en una especie de prisión domiciliaria con limitaciones impuestas por el sistema judicial.

Además de ellos, fueron liberados cuatro (4) activistas de derechos humanos quienes se encontraban en prisión desde febrero del 2002 sin habérseles realizado juicio. Otros dos (2) activistas fueron llevados a juicio después de permanecer desde marzo del 2002 sin proceso judicial, y condenados a terminar sus sentencias en prisión domiciliaria.

El 15 de abril fue excarcelado Julio Antonio Valdés Guevara, quien se encontraba en la sala de penados del Hospital Militar Carlos J. Finlay en La Habana, después de haber sido trasladado meses antes a este hospital con una insuficiencia renal crítica ocasionada por negligencia médica en la Prisión de Canaleta, donde se encontraba cumpliendo su condena. Valdés Guevara tiene que ser sometido cada cierto tiempo a diálisis para poder mantener una situación de salud estable. En estos momentos se encuentra recluído en un hospital de Manzanillo su ciudad de residencia, en el oriente de la Isla.

El 26 de abril fue celebrado el juicio del abogado invidente Juan Carlos González Leiva, junto a otros 7 activistas y 2 periodistas independientes que permanecían en prisión desde marzo del 2002 sin juicio. De ellos, 8 fueron condenados a cumplir el resto de sus condenas en la prisión, y a Juan Carlos González Leiva y Delio Laureano Requejo, se les impuso prisión domiciliaria hasta el cumplimiento de sus condenas. Ambos presentaban problemas de salud.

El 8 de junio fueron liberados después de 2 años y 4 meses en cautiverio sin que se les celebrara juicio alguno tres (3) activistas de derechos humanos y un (1) periodista independiente: Leonardo Miguel Bruzón Avila, Emilio Leiva Pérez, Lázaro Miguel Rodríguez Capote y Carlos Alberto Domínguez. En el caso específico de Bruzón Avila, él había protagonizado largas huelgas de hambre exigiendo su derecho a ser juzgado o liberado, que le agravaron sus problemas de salud.

El 9 de junio fue excarcelado Miguel Valdés Tamayo quien a sus 49 años de edad sufrió dos infartos cardíacos poco antes de ir a prisión; es hipertenso crónico y padece de úlcera estomacal. Durante el 2003 en la cárcel Kilo 8, estuvo cuatro veces hospitalizado en el Hospital Provincial de Camagüey “Amalia Simoni”. El 5 de mayo, Valdés Tamayo fue a la Prisión Combinado del Este en La Habana, y luego llevado al Hospital Hermanos Amejeiras para realizarle pruebas cardíacas que concluyeron en que padecía de una cardiopatía izquémica dilatada, según le pudo comunicar a su familia.

Ese 18 de junio fueron también excarcelados Orlando Fundora Alvarez y Carmelo Díaz Fernández. De acuerdo a declaraciones de la esposa de Fundora Alvarez, el 24 de abril, su eposo tuvo que ser llevado al Hospital de la Prisión Combinado del Este, con un fuerte dolor en el pecho. Desde el 15 del mismo mes, el prisionero realizaba una huelga de hambre que debilitó su organismo. Por otra parte, la esposa de Carmelo Díaz Fernández había denunciado desde noviembre de 2003 los problemas cardiovasculares que comenzó a presentar el prisionero político después de ser encarcelado en marzo de 2003. De acuerdo a un informe de Lux Info Press, el periodista independiente y sindicalista, comenzó a presentar altas cifras de presión arterial desde que fue recluído en la Sede de Seguridad del Estado (Villa Maristas), y cuando fue condenado a 16 años de prisión y enviado a los cubículos especiales de la cárcel de Guanajay empezaron a inflamársele las piernas.

El 23 de junio fueron excarcelados Roberto De Miranda Hernández, activista de derechos humanos y el periodista y poeta Manuel Vázquez Portal. En enero de 2004, Roberto De Miranda fue trasladado al Hospital Militar Carlos J. Finlay en La Habana producto de graves problemas cardíacos y circulatorios. Había sufrido un infarto durante el año 2003, cuando fue trasladado a la prisión de Agüica, en Matanzas. A principios de febrero y sin haberse recuperado, fue trasladado al hospital de la Prisión Combinado del Este en La Habana. Por su parte, el periodista Manuel Vázquez Portal, presentaba un enfisema en el pulmón derecho y una hipertensión emotiva, y se encontraba confinado en la Prisión Boniato en Santiago de Cuba.

El 22 de julio fue excarcelada Martha Beatriz Roque Cabello después de permanecer desde el 23 de julio de 2003 en la sala de penados del Hospital Militar Carlos J. Finlay en La Habana adonde fue trasladada desde la Prisión de Mujeres de Occidente (Manto Negro) cumpliendo una condena de 20 años de prisión. La activista había sido recluída en el hospital debido a problemas cardíacos, hipertensión arterial y pricipios de diabetes.

Muchos prisioneros políticos se encuentran en grave estado de salud en estos momentos, y sin embargo permanecen en condiciones infrahumanas, la mayoría de ellos no padecían de estos problemas antes de ser encarcelados. El prisionero político Dr. José Luis García Paneque, confinado en una prisión de Villa Clara y quien ha sufrido crisis de claustrofobia en su largo confinamiento solitario, escribió unas reflexiones sobre las condiciones a las que están siendo sometidos los prisioneros políticos cubanos, especialmente los condenados en abril de 2003, y las consecuencias que estas medidas tienen: “El rigor de los días de encierro ha provocado que muchos sufriéramos -no es para menos- descompensaciones psíquicas, trastornos cardiovasculares, hepáticos y renales, lo que ha motivado el ingreso en las salas de enfermerías y hospitales, después de semanas y meses de sufrimiento. Otros han tenido que ser intervenidos quirúrgicamente. ¿Cómo puede eludir responsabilidades el gobierno cubano de forma tan deliberada y pintar un paraíso, cuando se tiene el infierno dentro?”. (Cubanet/ abril-2004)


II- Violaciones a los derechos humanos en las prisiones.

De la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Capítulo II- Derechos Civiles y Políticos. Artículo #5:

“1.Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.

2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.”

Tratos crueles, inhumanos y degradantes en las prisiones cubanas

Las condiciones represivas en las cárceles de Cuba continúan siendo extremas. El ensañamiento contra los prisioneros políticos y los comunes que se unen o solidarizan con éstos, ha aumentado durante fines del 2003 y lo que ha transcurrido del 2004. La utilización de reos de alta peligrosidad para atacar físicamente a los prisioneros políticos, así como la negación o condicionamiento de visitas, asistencia médica y religiosa, el confinamiento solitario y las golpizas brutales, siguen siendo medidas punitivas para doblegar las ideas de los prisioneros políticos e incorporarlos al llamado “plan de reeducación”. El prisionero político Normando Hernández González, periodista independiente condenado a 25 años de prisión, desde la prisión Kilo 5 ½ en Pinar del Río afirma en una carta a principios del 2004 en referencia a los 8 prisioneros de conciencia que se encuentran en dicho centro penitenciario: “En Kilo 5 ½ conviven con reos comunes altamente peligrosos, con quienes comparten el patio. Sólo les dan cuatro horas de sol a la semana y se les prohíbe ver televisión, escuchar la radio, y nada más pueden leer los libros que la policía política determine. Su correspondencia es ultrajada y no tienen teléfono para comunicarse con sus familiares. Están obligados a tomar agua que tiene todo tipo de materias extrañas y a consumir pésimos alimentos. La asistencia médica especializada es deficiente, se les niega el servicio religioso. En esta prisión los luchadores cívicos son amenazados con la suspensión de las visitas familiares y matrimoniales, con levantarle nuevas causas y con ser fusilados cuando el gobierno lo estime pertinente. Además, son constantemente acosados por los oficiales de la Contrainteligencia cubana[...]En el calabozo están privados del contacto con el mundo exterior y con los demás reclusos. No se les permite ningún tipo de literatura, ni siquiera el periódico. Se les niega la luz del sol. No tienen acceso a los avituallamientos y pertenencias. Se ven obligados a permanecer en calzoncillos, a dormir sin colchón encima de hormigón armado y a convivir con roedores, bajo el rigor de los mosquitos y todo tipo de insectos. El calabozo es tapiado, sin luz eléctrica y sin baño. Allí, simplemente, son torturados.” (Cubanet)

En tres misivas fechadas 4 y 15 de enero y otra 7 de marzo, el prisionero político Miguel Valdés Tamayo, quien se encontraba confinado en la prisión Kilo 8 en Camagüey explicaba las agresiones de la policía del penal contra prisioneros políticos: “A Leoncio Rodríguez Ponce, integrante del movimiento Jóvenes por la Democracia, del oriente del país, lo mantienen en constante hostigamiento por parte de la guardia del penal. El domingo 1 de febrero, Leoncio fue acosado, amenazado y golpeado con una cabilla por el recluso común Iser Montero, alias 'Mate', de la provincia Granma, en compañía de otros reclusos que juntos forman una banda de criminales, todos recluidos por homicidio. Los mismos que provocaron que Ricardo González Alfonso (periodista independiente condenado a 20 años) se declarara en huelga de hambre durante 16 días en reclamo de seguridad para su vida”. En las cartas el prisionero político hace también referencia a los abusos y arbitrariedades cometidas contra presos comunes por parte de autoridades del penal. (Juan Carlos Linares/Cubanet, marzo-2004).

El 23 de septiembre el prisionero político Jorge González Velásquez fue golpeado y llevado a rastras a una celda de castigo en la llamada zona 47 de la prisión Combinado del Este en La Habana, donde permanecerá por espacio de 15 días, informó desde La Habana su hermana Mabel González. Ella fue a visitarlo el 24 de septiembre, cuando se suponía era su visita regular y el reeducador de la prisión le dijo que se le había suspendido la visita por un supuesto “desorden público”. De acuerdo a otros presos que se comunicaron con la hermana, al prisionero le dieron golpes con una “tranca”, a fines de septiembre la familia aún no sabía la situación del mismo ni el por qué lo había agredido de esa forma.

El 1 de septiembre el prisionero político Víctor Rolando Arroyo Carmona fue agredido verbalmente por oficiales de la prisión Combinado de Guantánamo, donde trataron de provocar una reacción violenta para filmarlo. Después que Arroyo se mantuvo ecuánime le rompieron sus pertenencias, le derramaron su comida y lo confinaron en una celda de castigo sin tener acceso ni siquiera a sus medicamentos. El prisionero político permaneció quince (15) días en estas condiciones, declarándose en huelga de hambre hasta que sus medicamentos le fueron devueltos cuatro días después. (Elsa González Padrón, Directorio Democrático Cubano). Este mismo día, el prisionero político Nelson Aguiar Ramírez, confinado en la misma prisión que Arroyo Carmona, se declaró en huelga de hambre exigiendo su traslado hacia una prisión más cercana a su lugar de residencia en La Habana, a más de 1000 kilómetros de la prisión de Guantánamo. De acuerdo a la esposa de Aguiar Ramírez, las autoridades del penal le dijeron que recogiera sus pertenencias para trasladarlo a una cárcel cercana a su lugar de residencia en La Habana, sin embargo fue engañado, ya que lo pasaron para el destacamento 2-B del propio penal, donde convive con 18 presos comunes en condiciones infrahumanas. (Dolia Leal Francisco, esposa de Aguiar Ramírez/María Elena Alpízar/ Cubanet).

El 30 de agosto el prisionero político Luis Enrique Ferrer García fue golpeado salvajemente en la prisión de jóvenes de Villa Clara, Pre-tensado, lugar al que había sido trasladado el día anterior. La golpiza fue propinada por 7 guardias de la prisión, después de que Ferrer García se quejara de las condicionesd de hacinamiento impuestas sobre él y los demás reclusos. Fue llevado al área de castigo conocida como “Area de Seguridad Incrementada” donde permaneció 33 días, plantado y en huelga de hambre. La familia pudo verlo el 15 de octubre cuando ya el prisionero había sido trasladado (30 de septiembre) a la prisión La Pendiente en la misma provincia de Villa Clara. De acuerdo a las informaciones provistas por su esposa Milka María Peña Martínez, el prisionero político Ferrer García expresó su profunda preocupación por los presos que dejó en el área de máxima seguridad, porque según él, es un lugar concebido para torturar y aniquilar a los hombres rápidamente. Estando allí conoció de dos casos de suicidio y otros dos intentos frustrados por la acción de los guardias, cuando los reos preparaban las condiciones para ahorcarse. (Milka Peña Martínez, Conversación telefónica con el Directorio Democrático Cubano/ Cubanet).

El 19 de agosto el oficial de la Seguridad del Estado llamado Alexei, en la prisión Provincial de Canaleta en Ciego de Avila, empujó al periodista y poeta Raúl Rivero Castañeda, quien se encuentra cumpliendo una sanción de 20 años por escribir sus ideas. Después de este incidente, la esposa de Rivero ha denunciado el acoso a que el periodista está sometido por parte de dos reos comunes, que enviados por la Seguridad del Estado se presentan en su celda para amenazarlo. El 9 de septiembre, la señora Blanca Reyes, esposa de Rivero, envió una petición de auxilio a la comunidad internacional donde denunciaba las condiciones de salud y hacinamiento del prisionero político, quien ha sido diagnosticado con enfisema pulmonar, después de haber sufrido dos bronconeumonías, sin permitirle a ella que le deje los medicamentos para aliviarle la enfermedad. Además de su condición física en deterioro, Reyes menciona la represión psicológica contra su esposo: “Las brutales presiones psicológicas a que está siendo sometido y que indiscutiblemente son, al menos, aprobadas al más alto nivel del gobierno, incluyen desde un carcelero ensañado diabólicamente en su persona, hasta el castigo de no permitirle más visitas hasta el mes de noviembre, pasando por la prohibición a los demás presos a dirigirle la palabra, so pena de ser severamente castigados. A todo eso y más, se viene a sumar ahora un nuevo elemento: el acoso que sufre por parte de dos presos comunes que alegadamente tienen familiares en el gobierno, y que responden a los nombres de Eduardo Díaz Pérez y Carlos Cruz Seguí, quienes crean cizaña con otros reos comunes para crear conflictos y riñas entre estos y Raúl Rivero. Mi esposo está convencido que este nuevo acoso está especialmente dirigido por la Seguridad del Estado”. (Blanca Reyes/ Mensaje distribuido en la Cumbre "Hacia la Democracia en Cuba", Praga, Septiembre, 2004/ Directorio Democrático Cubano).

El 30 de julio el prisionero político Margarito Broche Espinosa, recluido en la prisión de Guanajay en La Habana, fue esposado de pies y manos para cortarle el pelo y la barba por la fuerza, ya que se mantenía sin pelarse ni afeitarse como forma de protesta ante las agresiones y las medidas coercitivas de las autoridades contra él y otros prisioneros políticos en esa prisión. Después fue obligado a recorrer más de 270 metros bajo el agua y con las manos esposadas a la espalda, sin tener en cuenta su grave padecimiento broquial. Al siguiente día ameneció con estado febril y falta de aire.El 4 de agosto tuvo que ser trasladado al Hospital Salvador Allende en la ciudad de La Habana, después de sufrir un infarto. La esposa del prisionero político había denunciado con anterioridad el acoso y comportamiento agresivo del oficial Omar en dicha prisión. (Caridad Noa González, esposa de Margarito Broche).

El 1 de julio el prisionero político Jorge Luis García Pérez “Antúnez” fue golpeado brutalmente por un numeroso grupo de militares de la prisión Provincial de Ariza, mientras su familia lo visitaba; su hermana y otros miembros de la familia fueron también golpeados por los militares. La golpiza fue propinada luego de que el prisionero político protestara por la negativa de la autoridades del penal de entregarle a su hermana unas cartas de su propiedad que estaban en manos de los militares. El 26 de julio reos comunes, enviados por la Seguridad del Estado se presentaron frente a su celda que se encuentra en un área de mayor seguridad, y comenzaron a cantar canciones gubernamentales en tono de burla frente a las ideas del prisionero político. Antúnez tuvo que declararse en huelga de hambre para que cesaran estas maniobras. Al término de este informe este prisionero político ha sido trasladado a la prisión El Pre-Tensado en Villa Clara, después de permanecer más de 10 años alejado de su provincia de residencia.

El 19 de julio la esposa del prisionero político Raúl Arencibia Fajardo envió una carta al Coronel Lino Torres, jefe de la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones denunciando los abusos que contra su esposo se cometen en la prisión 1580 de La Habana. “Raúl fue ubicado en la compañía 13, junto a presos comunes de alta peligrosidad y largas condenas, poniendo en peligro su vida, dadas las condiciones humanas de estos ciudadanos y las características pacifistas de Raúl. ¿Ha sido este traslado deliberado para desestabilizarlo psíquicamente, o para provocar su muerte en manos de presos comunes y después aparentar ante el mundo que Raúl Arencibia Fajardo era un delincuente más?”. (Copia de la carta de Olga Ibarra Echevarría, esposa de Arencibia Fajardo enviada al Directorio Democrático Cubano).

En 7 de junio se dio a conocer la denuncia de Gisela Delgado Sablón, esposa del prisionero político Héctor Palacios Ruiz acerca del hostigamiento y prácticas abusivas a las que es sometido. Su esposo ha sido obligado a permanecer en la sala de penados del Hospital Provincial “Abel Santamaría” de la ciudad de Pinar del Río, sin estar enfermo. Esta sala de penados mantiene la mismas condiciones de insalubridad de la prisión Kilo 5 ½ donde Palacios cumple su condena. Además, se encuentra recluído con presos que presentan enfermedades infecciosas y ha sido amenazado de muerte en varias ocasiones por el militar jefe de la sala de penados, conocido como Capitán Orestes. (Gisela Delgado Sablón/ Cubanet).

El 27 de mayo el prisionero político Próspero Gaínza Agüero tuvo que coserse la boca en forma de protesta al declararse en huelga de hambre por la negativa de la autoridades a permitir que su esposa le dejara una jaba de alimentos que le lleva cada tres meses durante la visita familiar. La medida arbitraria fue revertida después que la esposa de Gaínza Agüero se plantó en las afueras del penal junto a familiares y amigos hasta que le permitieran entregar los alimentos a su esposo. (Juan Carlos Garcell, APLO/Bertha Antúnez, Movimiento Nacional de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel/ Directorio Democrático Cubano).

El 14 de mayo se declaró en una huelga de hambre el periodista independiente preso Normando Hernández González en protesta por la imposición de las autoridades del penal Kilo 5 ½ en Pinar del Río para que conviva con reos comunes de alta peligrosidad y que vista el uniforme de preso común. El 18 de mayo se declaran en huelga para apoyar la demanda de Hernández González, los prisioneros políticos Diosdado González Marrero, José Daniel Ferrer García y Leonel Grave de Peralta. Son confinados en celdas de aislamiento desde ese momento, donde permanecen hasta el mes de agosto sin tener comunicación con su familia, ni permitírseles sus pertenencias en la celda. (Alejandrina García de la Riva, esposa de Diosdado González Marrero/ Yaraí Reyes Marín, esposa de Normando Hernández/ Directorio Democrático Cubano).

El 5 de mayo el prisionero político Miguel Galbán Gutiérrez fue trasladado a un destacamento de presos comunes condenados a cadena perpetua por actos de homicidio. La medida fue tomada por el jefe de la prisión de Agüica en Matanzas. Su hermana, Teresa Galbán, afirmó en una denuncia que su hermano, aparte de la condena de 26 años de prisión por ejercer el periodismo independiente, fue encausado por un supuesto delito de “desacato”, y ha sido amenazado, hostigado y confinado por dos meses en celdas de aislamiento desde principios del año, siendo esta medida otra forma más de castigo. (Cubanet)

El 19 de enero se pudo conocer el estado deplorable del prisionero político Juan Carlos Herrera Acosta, confinado en la prisión Kilo 7 de Camagüey, debido a la mala alimentación, la negación de medicamentos y asistencia religiosa, así como la incomunicación de su familia a la que lo tienen sometido por sus ideas. “Las cárceles cubanas se han convertido en centros del terror; hasta en la época de la colonia los negros esclavos estaban mejor cuidados y alimentados que los presos de hoy. Aquí los reos son almacenados como carga podrida, el nivel de incivilización es indescriptible. Para que se tenga una mejor idea, el destacamento 16, donde me encuentro, está concebido para 80 reclusos, pero el almacenaje actual llega a 131. De ellos 41 duermen en el piso, sin colchones ni tablones a pesar del frío. Este destacamento está destinado a reclusos de la ley de la peligrosidad y en menos de 10 meses han pasado por aquí más de 700. Por otra parte, esta prisión está diseñada para condenados a la máxima peligrosidad, oscilando las condenas entre 15 a 30 años y más de privación de libertad. El 100 % de los reos es nacido después de l959 y la mayoría nació después de 1970. Un elevado número padece del ataque constante de virus catarrales, acompañados de fiebres y dolores en todo el cuerpo, pero para combatirlas no hay aspirinas, a pesar de que el régimen alega ser una potencia médica” A principios de febrero este prisionero denunció las posibles agresiones de que podría ser objeto por parte de presos comunes manejados por la Seguridad del Estado. En tres ocasiones entre esta fecha y octubre de 2004, Juan Carlos Herrera Acosta se ha autoagredido como forma de protestar por las injustas condiciones a las que está sometido. (Ileana Dánger Hardy, esposa del prisionero político Herrera Acosta/ Cubanet/ Directorio Democrático Cubano).

El 15 de enero el prisionero político Dr. Oscar Elías Biscet fue sacado de una celda soterrada, en la que solamente cabe una persona acostada, donde permaneció por más de dos meses, de acuerdo a su esposa Lic. Elsa Morejón. Ese día fue trasladado a una galera donde lo obligan a convivir con 12 presos comunes de alta peligrosidad. En la misma comunicación se supo que el oficial de la Seguridad del Estado de la Prisión Kilo 8 en Pinar del Río, quien se hace llamar Ramón Beúne le manifestó a Morejón que su esposo tiene pendiente una causa de “desacato a la figura del Comandante Fidel Castro” por haber gritado ¡Abajo la dictadura castrocomunista!, en un acto de protesta cívica que protagonizó en la prisión. (Elsa Morejón Hernández/ Cubanet, 26-enero-2004).

El Dr. Oscar Biscet González fue trasladado desde la Prisión Kilo 5 ½ en noviembre del 2003 después de protestar por la agresión contra la familia del prisionero político José Daniel Ferrer García. En una misiva fechada 1 de enero de 2004, este último informó a su familia las condiciones en las que tuvo que sobrevivir durante 45 días. “[...] en los primeros tres días de su confinamiento no recibió alimentos ni agua, le negaron los útiles de aseo y la ropa de cama, por lo que durmió sobre el cemento frío de la meseta que le sirvió de lecho. A los seis días le dieron el primero de los tres cubos de agua que le ofrecieron para su higiene durante el mes y medio de encierro.Los mosquitos, los gusanos y las cucarachas campeaban libremente por la celda, la cual despedía una gran fetidez expedida por la letrina o ‘turco’. Un oficial conocido por Cuní le manifestó a Ferrer García que la suciedad y la peste eran parte del castigo. Asimismo le prohibieron leer hasta la Biblia; no podía recibir ni enviar correspondencia; tampoco permitían que los demás reclusos se acercaran al área de castigo.” (Cubanet 23-enero-2004).

El 13 de enero los prisioneros político Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, confinado en la prisión de Ariza en Cienfuegos, y Héctor Palacios Ruiz, confinado en la prisión Kilo 5 ½ en Pinar del Río enviaron cartas a sus familiares denunciando la forma en la que las autoridades carcelarias utilizan los alimentos como forma de castigo y represión contra los prisioneros políticos. (Bertha Antúnez, hermana de Antúnez/ Gisela Delgado, esposa de Palacios).

El 12 de enero se pudo conocer que el prisionero político Jorge González Velásquez, llevaba dos meses en una celda de castigo, y 48 horas sin agua al protestar por las condiciones infrahumanas en la Prisión Valle Grande en La Habana. González Velásquez se encontraba en ese momento pendiente de juicio por haber protestado contra el fusilamiento de tres jóvenes que intentaban escapar de la Isla en abril de 2003. Luego fue condenado a 8 años de prisión y trasladado a la prisión Combinado del Este en La Habana. (Cubanet 12-enero-2004)

El 11 de enero los prisioneros políticos Léster González Pentón y Juan Carlos Herrera Acosta entregaron al Primer Teniente Rogelio Sola Labrada representante de la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones con sede en La Habana una carta donde se denuncian las condiciones arbitrarias a las que son sometidos todos los presos, y especialmente los prisioneros políticos. Sola Labrada se encontraba de visita en la prisión Kilo 7, de Camagüey donde ambos prisioneros cumplen 20 años de prisión por sus actividades en defensa de los derechos humanos. Los prisioneros denunciaron en varias ocasiones anteriores las agresiones por parte de reos comunes enviados por la Seguridad del Estado del penal para desestabilizarlos psicológicamente.

El 8 de enero se conoció que los prisioneros políticos Fabio Prieto Llorente, confinado en la prisión Guanajay en La Habana, y Víctor Rolando Arroyo, confinado en la prisión Provincial de Guantánamo recibieron castigos por protestar al ser trasladados a destacamentos con prisioneros comunes y en condiciones de hacinamiento. De acuerdo a su hermana, el prisionero político Prieto Llorente fue confinado en una celda de aislamiento por declararse en huelga de hambre por estas condiciones. Por su parte a Arroyo Carmona tres policías le propinaron una golpiza brutal, afectándole con los fuertes golpes todo el cuerpo y dejándole una herida en la pierna al trabársela contra una puerta para que Arroyo no pudiera caminar o defenderse. (Clara Prieto Llorente, hermana de Prieto Llorente/ Elsa González Padrón, esposa de Arroyo Carmona).

Negación de la Asistencia Médica en las prisiones


En un artículo fechado en el mes de abril sobre la situación de la asistencia médica en las prisiones de Cuba, la periodista independiente María Elena Alpízar, del Grupo Decoro en Villa Clara afirma: “Es verdad que la Constitución y el Código Penal vigentes establecen el derecho de todos a la protección y atención de su salud, como también el ingreso en un hospital si fuera necesario. Pero lo establecido al respecto no se cumple, y muchos presos tienen que recurrir a la huelga de hambre para obtener así el auxilio de un galeno, o la reclusión en un centro hospitalario. Como ejemplo, se pueden citar los casos de los presos de conciencia Jorge Luis García Pérez ‘Antúnez’, primero en las demandas de los auxilios médicos mediante huelgas de hambre, y el de Mario Enrique Mayo Hernández (Grupo de los 75) al que, en el verano pasado se le sumaron seis de sus compañeros de causa y cautiverio en la cárcel de Holguín, protestando por la falta de asistencia médica a los presos cubanos en general.”

En el mismo mes de abril el canciller cubano Felipe Pérez Roque desmintió en una conferencia de prensa frente a las cámaras de la televisión internacional que en Cuba se le negara la asistencia médica a los procesados en la causa de los 75 prisioneros de la primavera de 2003. Sin embargo los hechos dicen lo contrario.

A continuación presentamos una relación parcial de algunos casos de negación de la asistencia médica o condicionamiento de la misma a prisioneros políticos:

El 6 de octubre se pudo conocer que el prisionero político Alfredo Domínguez Batista, se encontraba incomunicado en la prisión Provincial de Holguín. La esposa del prisionero, Melba Santana, denunció que su esposo ha sido amenazado y golpeado por uno de los militares de la prisión. Explicó la señora Santana que su esposo “va para cuatro meses que padece una severa intoxicación producto de las comidas que le dan, en ocasiones descompuestas. Hasta el momento no había recibido la dieta prescrita por el médico, ni tampoco el medicamento que la combata. Quienes han visto a mi esposo me comunican que la inflamación que tiene es muy grande”.(Reinaldo Cosano Allen/ Cubanet).

El 27 de septiembre la señora Bárbara Rojo Arias denunció que a su esposo, el prisionero político Omar Ruiz Hernández no le suministran los medicamentos para su padecimiento de hipertensión arterial. Esta arbitrariedad junto a otras medidas represivas son tomadas por las autoridades de la prisión Provincial de Canaleta, Ciego de Avila. En la información se denuncia también la situación similar del poeta y escritor Raúl Rivero también confinado en esa prisión. (Cubanet).

Ese mismo día, desde La Habana, la esposa del prisionero político Raúl Arencibia Fajardo denunció que su esposo mantiene una tos permanente y que no le brindan asistencia médica. “Las condiciones infrahumanas en las que está viviendo hacen que su condena sea doble; estoy desesperada está muy delgado, ha bajado mucho de peso, aunque mantiene su espíritu de lucha”, dijo Olga Ibarra Echevarría al periodista independiente Ernesto Roque. (UPECI/ Cubanet).

El 10 de septiembre familiares del prisionero político Miguel Galbán Gutiérrez informaron a Lux Info Press que desde el 30 de marzo se le niega la atención médica especializada en la prisión de Agüica en Matanzas. El prisionero político presenta severas limitaciones en los brazos debido a un accidente que le ocurrió en el año 1998. De acuerdo a la nota informativa “los familiares de Galván indicaron que el año de confinamiento en solitario en una celda húmeda del recinto penitenciario, así como la dureza del jergón donde duerme sobre una litera del Destacamento 10 del referido penal, acrecientan los dolores óseos y los convierten en insufribles por la falta de medicamentos y de atención médica especializada.” (LuxInfoPress/ Cubanet).

El 1 de septiembre el periodista independiente encarcelado Víctor Rolando Arroyo se declaró en huelga de hambre para exigir que le entregaran sus medicamentos para controlar la presión arterial. Las medicinas y todas sus pertenencias les fueron retiradas después de ser trasladado a una celda de castigo en la prisión Provincial de Guantánamo. Permaneció en la celda por 15 días. (Elsa González Padrón/ Directorio Democrático Cubano).

El 27 de julio las familias de los prisioneros políticos Margarito Broche Espinosa y Jorge Luis González Tanquero, confinados en la prisión Guanajay en la Provincia Habana, denunciaron que a los prisioneros se les negó que los visitara un ortopédico que consultó en dicha prisión. Broche Espinosa padece de una hernia discal y González Tanquero padece de problemas en los huesos. De acuerdo a las autoridades del penal, a los prisioneros políticos no los puede ver ningún médico si la Seguridad del Estado no da la orden de ello. (María Caridad Noa, esposa de Broche Espinosa y Marlenis Conesa, esposa de Gonzáelz Tanquero/ María Elena Alpízar, Grupo Decoro).

El 12 de julio la madre del prisionero político Arturo Suárez Ramos, Isabel Ramos Martínez dio a conocer que a su hijo le niegan la asistencia médica en la prisión Combinado del Este, además de negársele tomar el sol. “En la última visita, efectuada el pasado 30 de junio, Suárez Ramos se quejó de una constante falta de aire y serios problemas en su micción, dolencias que no están siendo atendidas por ningún facultativo. Asimismo, está muy delgado, demacrado y con una palidez alarmante, dijo Ramos, quien añadió que a su hijo los carceleros no lo exponen al aire libre, quebrantando lo establecido por las leyes nacionales e internacionales al respecto.” afirma una nota de la periodista María Elena Alpízar, del Grupo Decoro. (Cubanet)

Ese mismo día, 12 de julio, la señora Dolia Leal Francisco, esposa del prisionero político Nelson Aguiar Ramírez denunció que a su esposo, confinado en la prisión Provincial de Guantánamo se le niega la asistencia médica a pesar de tener padecimientos crónicos de cardiopatía hipertensiva, diabetes, sacrolumbargia crónica e hiperplacia prostática. (Dolia Leal Francisco/ Cubanet).

El 30 de junio la señora Gisela Delgado Sablón, esposa del prisionero político Héctor Palacios Ruiz, denunció la situación del prisionero político Andry Frómeta Cuenca, quien desde hace un año padece de una enfermedad en la piel sin que se le brinde atención médica. Frómeta Cuenca cumple a más de mil kilómetros de su lugar de residencia en Guantánamo, en la prisión Kilo 5 ½ en Pinar del Río. La nota informativa explica que Frómeta Cuenca se ha quejado a varios organismos, entre los que se encuentran las fiscalías nacional y provincial, el Ministerio del Interior, la Dirección Nacional de Establecimientos Penitenciarios, el Ministerio de Salud Pública y el Consejo de Estado. Sin embargo, los funcionarios correspondientes han hecho caso omiso de sus quejas. (Cubanet).

El 7 de junio se informó desde la prisión Provincial de Holguín que al prisionero político Iván Hernández Carrillo, le negaron acceso a su medicamento para la hipertensión, que su propia familia había entregado a las autoridades del penal. El prisionero político sufrió una crisis de hipertensión, y el medicamento le fue finalmente entregado dos semanas después. (María Elena Alpízar, Grupo Decoro/ Cubanet).

El 31 de mayo la señora Olga García Arbolay, madre del prisionero político Norlandy García Arbolay, denunció que su hijo, quien cumple una sanción política por “desacato a la figura del Comandante en Jefe” fue contagiado con el virus de la tuberculosis y se encuentra sin tratamiento médico, al igual que otros reclusos que se encuentran en su mismo destacamento de la prisión Kilo 8 en Camagüey. “Olga García Arbolay, madre del preso, informó que el joven está escupiendo sangre, tiene un estado general preocupante y está muy pálido. La alimentación que recibe es precaria y permanece en un destacamento con 135 reclusos muchos de los cuales tienen los mismos síntomas.” (María López, Lux Info Press).

El 19 de mayo la familia del prisionero político Omar Pernet Hernández dio a conocer una misiva en la que se relaciona la situación del mismo, recluído en la prisión Las Mangas de Bayamo: “El día 6 de mayo de 2004 fue la última vez que lo vimos, y la impresión que nos ocasionó fue la de un cadáver viviente. Muy delgado, cambio brusco en su color y muy decaído. Nos contó que casi todos los días tenían que suministrarle sueros para combatir la deshidratación que se le presentaba. Por unas pruebas que se le habían realizado es ingresado en la enfermería de la prisión ese mismo día 6 de mayo. Exigimos muy firmes a las autoridades del penal y los responsabilizamos con la vida de Omar. Después supimos que fue transferido para sala de penados del Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, ingresado en la cama #9, y que presenta un tumor en el abdomen, al lado izquierdo, pero aún no han logrado detectar en qué órgano”. Depués de esta información, agentes de la Seguridad del Estado llevaron de vuelta al penal a Pernet Hernández y le dijeron que los resultados de las pruebas practicadas en el Hospital Carlos Manuel De Céspedes de Bayamo estaban equivocados debido a que un estudiante fue el que las realizó. El 10 de octubre a las 8 de la noche, Pernet Hernández, después de permanecer sin atención médica adecuada y haberse tenido que declarar en huelga de hambre para exigir atención médica el 6 de octubre, era trasladado a un hospital de La Habana desde la provincia de Granma cuando un automóvil impactó de frente el carro en el que lo llevaban esposado de pies y manos. Como resultado del accidente, dos oficiales murieron, uno quedó con fractura craneana y Pernet Hernández fue trasladado al Hospital Provincial de Ciego de Avila con fracturas múltiples en el tobillo y la clavícula así como golpes en la cabeza. Días más tarde fue trasladado al Hospital Militar Carlos J. Finlay, a la sala de cuidados intensivos donde se encuentra en los momentos que finalizamos este informe. (Bertha Antúnez Pernet, Movimiento Nacional de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel).

En el mes de mayo el prisionero político José Gabriel Ramón Castillo, confinado en la prisión de jóvenes de Villa Clara “Pre-Tensado” escribió un artículo sobre su situación de salud y las condiciones para la asistencia médica y el acceso a los medicamentos en esa prisión donde cumple una sanción de 20 años: “Las autoridades penales, léase gubernamentales, plantean que no se puede tener consigo los medicamentos; absurda e irracional determinación que no es entendida por nadie. Presiento que con este medicamento y otros que me trajeron, va a suceder lo mismo que pasó con otros que después de 11 meses de mano en mano de funcionarios fueron a parar de vuelta a Santiago de Cuba. Mis problemas cardíacos parece que tendrán que esperar también por un oído receptor.”(Instituto Independiente Cultura y Democracia, Jorge Luis Ramón Castillo, hermano del prisionero político/ Cubanet).

El 26 de marzo el prisionero político Jorge González Velázquez, recluído en la prisión Combinado del Este en La Habana denunció la situación de él y otros prisioneros en cuanto a la negativa de ofrecerles atención médica. En su caso personal, se encuentra casi ciego del ojo izquierdo sin que le practiquen algún exámen de la vista, o que se le pueda decir qué le está provocando esta ceguera. En la misiva el prisionero político hace referencia a un reo común quien fue trasladado a ese penal para ser atendido por problemas psiquiátricos: “Este recluso común vive como los animales, no tiene artículos personales ni le han dado los de aseo, ni siquiera un cepillo de dientes. Es penoso todo lo que se ve en esta prisión", señaló González en una carta enviada a Lux Info Press. (LuxInfoPress/ Cubanet).

El 29 de febrero el prisionero político Oscar Espinosa Chepe quien se encuentra en grave estado de salud en el Hospital Militar Carlos J. Finlay de La Habana, le informó a su familia que tres médicos militares le dijeron que tenía tumores cancerosos, sin más explicación. Después de esto la familia no ha recibido mayor información sobre la realidad de este diagnóstico, teniendo en cuenta que el prisionero político padece de cirrosis hepática y pólipos en el colon, y que su familia tuvo que realizar una fuerte campaña internacional para que fuera trasladado desde la prisión Provincial de Guantánamo donde se encontraba en condiciones muy desfavorables. (Miriam Leiva Viamonte, esposa de Espinosa Chepe/ Cubanet).

El 7 de febrero se conoció en un informe del Presidio Político Pedro Luis Boitel sacado de la prisión Kilo 7 en Camagüey la negación de asistencia médica a los prisioneros políticos Jesús Rojas Pineda, condenado a 20 años de prisión y Armando Sosa Fortuny condenado a 30 años de prisión. “La falta de atención médica incluye la negativa de las autoridades carcelarias a permitir que los familiares les traigan medicamentos, especialmente vitaminas. A Rojas Pineda deben llevarlo a un especialista debido a sus delicados problemas estomacales, que lo han obligado reiteradamente a dejar de ingerir alimentos.Al reo Sosa Fortuny deben realizarle una operación de cirugía menor en el maxilar superior. Sus familiares le han traído medicinas y vitaminas, las que no han dejado pasar”, afirma el documento. (Movimiento Nacional de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel/ Cubanet).

En febrero se pudo conocer que el prisionero político Guido Sigler Amaya confinado en la prisión Combinado del Este en La Habana, presenta un acelerado deterioro físico debido a las condiciones infrahumanas en las que se encuentra. El prisionero padece de úlcera en el duodeno, gastritis crónica, prostatitis y sinusitis, de acuerdo a los familiares del mismo y a la información provista por la periodista independiente Farah Armenteros de la UPECI. Yusleidi Sigler, hija del prisionero, declaró que su padre “no pesa más de 90 libras y está muy pálido; le han reforzado la dieta por su bajo peso, pero de todas formas los alimentos son de mala calidad y están mal elaborados”. (Cubanet- febrero-2004).

El 15 de enero la señora Gisela Delgado Sablón, esposa del prisionero político Héctor Palacios Ruiz denunció que a su esposo no le han atendido médicamente un problema digestivo que lo mantiene con diarreas constantes, sin siquiera practicarle algún análisis para saber si padece de parásitos. Delgado Sablón achacó el estado de su esposo a la alimentación en mal estado que se sirve en las prisiones del país. (Cubanet- Enero-2004).



En el mismo mes de enero se conoció que la prisionera política Martha Beatriz Roque Cabello encontrándose en la sala de penados del Hospital Militar Carlos J. Finlay de La Habana, llevaba un mes con una infección en el cuello del útero sin que se le practicara exámen alguno o se le suministrara algún medicamento para esta dolencia. Roque Cabello presenta otras condiciones críticas de salud entre las que se encuentran diabetes, hipertensión, inflamación de las glándulas paróticas, artritis y problemas cardíacos. (Mar por Cuba/ Cubanet).



El 2 de enero se conoció que el periodista independiente encarcelado Jorge Olivera Castillo confinado en la prisión Provincial de Guantánamo, se encuentra en una celda de castigo sin recibir atención médica mientras padece de giardias, un parásito intestinal producido por el agua contaminada, y la Echerichia Coli, un parásito que produce infecciones urinarias severas. La información la suministró su esposa, la señora Nancy Alfaya. (Cubanet- enero-2004).



Negación de atención religiosa, visitas y correspondencia.

De la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Capítulo II- Derechos Civiles y Políticos. Artículo #12:

“1.Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado.

2. Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias.”

En las cárceles cubanas la asistencia religiosa le es negada sistemáticamente a los prisioneros políticos. Este hecho forma parte de la represión contra estos, sin embargo a los presos comunes, en la mayoría de los casos, ocurre lo mismo. En un artículo que incluye una serie de ejemplos de esta práctica violatoria, la periodista independiente María Elena Alpízar, lo describe en comparación con las declaraciones del canciller cubano Felipe Pérez Roque en una conferencia de prensa donde presentó videos editados de algunos familiares de prisioneros políticos, en la que afirma que en Cuba no niegan la asistencia reliogiosa a los prisioneros políticos.

“En septiembre del año 2003, les prohibieron a nueve prisioneros políticos del Grupo de los 75 confinados en la prisión Kilo 8, en la provincia Camagüey, el estudio de la Biblia. El jefe de reeducación penal, nombrado Julio, amenazó a los reos con suspenderles el pabellón conyugal si proseguían los estudios bíblicos que realizaban en sus respectivas celdas. Entre los nueve prisioneros se encontraban Léster González Pentón y Omar Rodríguez Saludes, cuya madre, Mireya Pentón y esposa Ileana Marrero, fueron entrevistadas por los periodistas de los medios oficiales. ¿Por qué no les preguntaron sobre estos hechos?

En enero de este año recibí una nota de los presos del Grupo de los 75, recluidos en la cárcel habanera de Guanajay, quienes denunciaban que durante cerca de un año pidieron los oficios religiosos de un sacerdote católico, pero las autoridades carcelarias hicieron caso omiso de la solicitud.

Uno de los que suscribía la nota era Carmelo Díaz Fernández, cuya esposa, Dulce María Amador, también fue entrevistada por la prensa estatal, y aunque le preguntaron si su esposo tenía acceso a los libros religiosos, no inquirieron sobre la carencia de los auxilios espirituales que sufre Díaz Fernández, quien es un devoto practicante de la fe católica.

El pasado 18 de marzo, al cumplirse el primer aniversario del inicio de la ola represiva, la señora Bárbara Rojo Arias, esposa del periodista independiente Omar Ruiz Hernández (del Grupo de los 75), confinado en la prisión provincial de Guantánamo, denunció que desde el encarcelamiento a su cónyuge le han negado los servicios de un pastor evangélico, religión que profesa el prisionero de conciencia.

Sin haber transcurrido las 24 horas de que el canciller cubano ofreciera una conferencia de prensa donde afirmó que en las prisiones de la Isla no existía la intolerancia religiosa, a una madre cubana no le permitieron enviar literatura religiosa a su hijo, que cumple sanción política en una prisión capitalina. El pasado 26 de marzo, en el penal Combinado del Este de La Habana, a la señora Isabel Ramos Martínez los carceleros le retuvieron varios folletos y volantes religiosos que le llevaba a su hijo, el preso político Arturo Suárez Ramos, quien ese día tenía reglamentada la visita. Cuando la misma finalizó, a la señora Ramos le devolvieron los materiales retenidos.”

Algunos casos particulares en cuanto a esta arbitrariedad así como el hecho de suspender visitas, no permitir literatura y otras vejaciones que se practican en las cárceles de Cuba.

El 22 de julio los prisioneros políticos confinados en la prisión de Guanajay en Provincia Habana, denunciaron las amenazas que han recibido por parte de la Seguridad del Estado de suspenderles las visitas y la comunicación con sus familiares, así como iniciar rumores de su supuesta colaboración con la policía política si seguían sacando denuncias de ese penal. Los prisioneros políticos Margarito Broche Espinosa, Jorge Luis González Tanquero, Efrén Fernández Fernández y Orlando Zapata Tamayo han denunciado en numerososas ocasiones las violaciones a los derechos humanos en esa prisión. (Caridad Noa González/ Asociación Nacional de Balseros Paz, Democracia y Libertad).

El 5 de mayo la señora Dolia Leal Francisco denunció que a su esposo, el prisionero político Nelson Aguiar Ramírez, lo amenazaron con suspenderle las visitas familiares y la comunicación con ella, si no se paraba en atención a la hora del recuento carcelario. Aguiar Ramírez cumple su condena a más de mil kilómetros de su lugar de residencia en la prisión Provincial de Guantánamo.(María Elena Alpízar, Grupo Decoro/ Cubanet).

El 11 de marzo se dio a conocer una misiva enviada a su esposa por el prisionero político Antonio Díaz Sánchez, desde la prisión Cuba Sí n Holguín donde habla precisamente de la censura dentro de la prisión. En la carta, Díaz Sánchez se dirige al militar quien censura su correspondencia y sus ideas: “Señor censor, no ve usted que es un acto vil evitar que la correspondencia llegue a su destino. Quizás usted piense que está haciendo un acto heroico, digno de un militar pundonoroso, o tal vez se esconda detrás del argumento de que cumple órdenes”. En la carta se critica la contínua violación de la correspondencia de los prisioneros políticos. (Grupo Decoro/ Cubanet).

El 9 de marzo se dio a conocer que el prisionero político Librado Linares García se le suspendieron las visitas desde octubre del 2003, sin que pudiera ni siquiera ver a su esposa, hijo y padres ancianos. La información la dio a conocer su esposa, Magaly Broche de la Cruz, y los activistas del Movimiento Cubano Reflexión del cual Librado es Secretario General. Linares García fue llevado a celda de castigo en el Combinado del Este por no acerptar vestir el uniforme de preso común y no querer realizar el saludo militar a la hora del recuento. Dentro de las represalias contra su estatus de prisionero político plantado, se cuenta la negativa a permitirle asistencia religiosa ni comunicación con sus familiares. (Magaly Broche de la Cruz/ Movimiento Cubano Reflexión/ Directorio Democrático Cubano/ Grupo Decoro).

El 2 de febrero se conoció que al prisionero político Ariel Sigler Amaya confinado en la prisión de Canaleta en Ciego de Avila se le prohíben las lecturas religiosas incluyendo la Biblia. La denuncia la realizó su hermana, María Victoria Sigler Amaya, quien además explicó que su hermano se encontraba en una celda de aislamiento, sin la alimentación ni los medicamentos que necesita. (Cubanet).

III-. Represión contra familiares de presos políticos.



Los familiares de los prisioneros políticos han sido víctimas de represión desde hace muchos años en Cuba. A los familiares de un preso político se les intimida para que no saquen denuncias, se les trata de captar para que trabajen para la policía política, se les trata de separar de su ser querido en prisión, y se les humilla y muchas veces agrede durante el proceso de entrar a las visitas familiares. En los últimos años, los familiares de los prisioneros políticos se han manifestado con menos temor que en años anteriores. Ellos han ido perdiendo el miedo en la medida que la solidaridad internacional y la de otros activistas se ha visto manifestada hacia sus familias.



Durante el año 2004, los familiares de los presos políticos ha sufrido muchas vejaciones, desde el hecho de tener que trasladarse a zonas muy lejanas de su residencia, tener que sufrir las arbitrariedades de un sistema que suspende y condiciona las visitas familiares, y que dicta normativas sobre el peso de la jaba de alimentos y bienes de aseo personal que pueden entregarle al preso, así como las disposiciones en cuanto a que los prisioneros políticos no pueden tener acceso a los medicamentos que les llevan sus familiares.



Aparte de estas arbitrarias condiciones, esbozadas en informes anteriores, y tomadas en consideración por organizaciones internacionales de derechos humanos, a esto se le puede sumar el esfuerzo de la policía política de impedir la participación de las familias de los presos políticos en actividades organizadas para pedir su liberación, como las misas, vigilias y caminates, especialmente organizadas por las esposas, hijas, hermanas y familiares de los prisioneros políticos cubanos a las que se les ha llamado “las damas de blanco”, porque así visten durante sus actividades.



El 21 de julio el Directorio Democrático Cubano denunció la manipulación a la que estaban siendo sometidas dos esposas de prisioneros políticos Dolia Leal Francisco, esposa del prisionero político Nelson Aguiar Ramírez y Laura Pollán, esposa del prisionero político Héctor Maseda Gutiérrez ya que la Seguridad del Estado les estaba condicionando la comunicación con sus esposos a su asistencia a la misa por los presos políticos que se celebra todos los domingos a las 10:00 am en la Iglesia de Santa Rita en La Habana. “Después de 16 meses sin comunicación telefónica el alto mando de los militares en la prisión provincial de Guantánamo determinó que la llamada con mi esposo sería todos los domingos a las 10:00 am, pero yo todos los domingos voy a la iglesia de Santa Rita, en ese mismo horario yo tengo que estar en la iglesia de Santa Rita, y es mi obligación y es mi deber caminar por Quinta Avenida con las esposas vestidas de blanco y pedir la libertad de todos los presos políticos porque son inocentes”, expresó Leal Francisco en llamada telefónica con el Directorio Democrático Cubano. Laura Pollán, esposa del prisionero político Héctor Maseda Gutiérrez, dijo al Directorio que a ella la habían llamado con un mensaje desde la prisión La Pendiente en Villa Clara, donde se encuentra su esposo, acerca de cambiar las llamadas a los domingos en la mañana. “En la llamada una persona le hizo el favor a mi esposo de avisarme que el oficial de la Seguridad del EstadoYaikel le planteaba que las llamadas en vez de los miércoles iban a ser los domingos en la mañana. Ellos lo hacen con el objetivo de que ya yo no vaya a la iglesia. Pero mi esposo me mandó a decir que continuara mi vida normal, que hiciera lo que hasta ahora yo había hecho por el bien de la familia, cuando él me habla de la familia se refiere a los 75, y que lo denuncie a todas las instancias internacionales. Me parece que es algo muy arbitrario que ellos quieran hacer que yo no asista,” afirmó. Pollán dijo además que otras esposas y madres han sido víctimas de manipulaciones similares el 18 de marzo y el día de los padres, poniendo a estas mujeres en la dolorosa posición de tener que escoger entre ver a su ser querido o participar en estas actividades por una amnistía general.



Este es solamente uno de los hechos que corroboran que la represión no es solamente contra el prisionero político, sino que como parte de la misma se incluyen a los familiares, con el objetivo de aislar al prisionero, y dividirlo de su seno familiar.



El 6 de octubre la esposa del prisionero político Angel Moya Acosta, Bertha Soler Fernández entregó una carta en la sede del Consejo de Estado en la Plaza de la Revolución y luego decidió plantarse en un parque aledaño hasta recibir respuesta del traslado de su esposo desde la prisión Las Mangas en Bayamo hasta La Habana donde ellos residen. Moya Acosta presenta una hernia discal sin que se le hubiera dado tratamiento adecuado. Después de dos días de protesta, en la madrugada del 8 de octubre, Soler Fernández junto a otras cinco esposas de prisioneros políticos y cuatro activistas de derechos humanos que la acompañaban fueron sacadas a la fuerza del lugar. Ese mismo día, y después de la extensa cobertura en la prensa internacional que recibió la noticia, su esposo fue trasladado y operado dos días después. (Bertha Soler Fernández/ Directorio Democrático Cubano/ Associated Press).



El 26 de septiembre la periodista independiente Ana Rosa Veitía informó que Laura Pollán Toledo esposa del prisionero político Héctor Maseda Gutiérrez no recibe información acerca de su esposo, quien según las autoridades ha renunciado a las visitas familiares y conyugales y a las llamadas telefónicas. (Laura Pollán Toledo/ Directorio Democrático Cubano).



El 11 de agosto fue citada por cuarta vez Laura Pollán, esposa del prisionero político Héctor Maseda Gutiérez, a la sede del Instituto Nacional de la Vivienda para esclarecer ante un abogado el estatus legal de su casa. De acuerdo a Pollán esta es una maniobra para confiscar su vivienda en la que reside hace 13 años legalmente, pues en ella se realizan gran parte de las reuniones de las esposas y familiares de los presos políticos. (Laura Pollán Toledo/ Cubanet).



El 1 de julio la señora Bertha Antúnez Pernet, hermana del prisionero político Jorge Luis García Pérez “Antúnez” fue golpeada brutalmente al tratar de proteger a su hermano de decenas de guardias que lo agredieron durante la visita familiar. En la escena se encontraban dos menores de la familia, siendo golpeado también uno de ello, el niño de 9 años Yediel Pérez. En una llamada telefónica con el Directorio Democrático Cubano desde la ciudad de Placetas, Antúnez contó el incidente: “El oficial golpeó a mi hermano con un piñazo que lo tiró al suelo, entonces acudieron decenas de guardias que lo golpearon sin clemencia. Yo me encontraba con dos personas más de la familia y con un niño de 9 años, hijo de la novia de mi hermano, y con mi nieta que solo tiene 2 años. Al niño Yediel Rodríguez Pérez lo golpeó un guardia en la espalda a la altura del riñón. A mí me dieron golpes en la espalda y el cuello porque me metí en el medio de aquel abuso para proteger a mi hermano. Les grité cobardes, asesinos, esbirros, él es un hombre solo, indefenso”. (Bertha Antúnez Pernet/ Directorio Democrático Cubano).



El 17 de junio se supo que la esposa del prisionero político Fidel Suárez Cruz, la señora Aniley Puentes Varela no pudo entregarle todos los alimentos que le llevaba a su esposo, depués de haber tenido que recorrer 380 kilómetros con su bebé y su madre desde la Finca La Irene en Pinar del Río hasta la prisión de Agüica en Matanzas. La denuncia la dio a conocer el activista René Montes de Oca Martijas, presidente del Partido Pro Derechos Humanos Afiliado a la Fundación Andrei Sajarov. De acuerdo a la información, la medida fue en represalia porque el prisionero político se negó a convivir con reos comunes de alta peligrosidad. (René Montes de Oca Martijas/ Cubanet).



El 31 de mayo a la esposa del prisionero político Carmelo Díaz Fernández, Dulce María Amador le intentaron hacer un registro visual corporal en la prisión Combinado del Este antes de entrar a una visita conyugal que son permitidas cada 5 meses. De acuerdo a esta, un mujer miembro del Ministerio del Interior le ordenó que entrara al salón de requisa para familiares de presos comunes que se desnudara y se pusiera en cuclillas. Amador se negó a este trato y no pudo ver a su esposo. (Moisés Leonardo Rodríguez, Grupo Decoro/ Cubanet).



El 25 de mayo la señora Niurkis Padrón, esposa del prisionero político Virgilio Mantilla Arango declaró que había sido detenida por agentes de la Seguridad del Estado, quedando confinada en Villa Maristas por 18 días, en los que la interrogaron y amenazaron, prohibiéndole que asistiera a las actividades de protesta contra la situación de los presos políticos. El testimonio se lo entregó Padrón al periodista independiente Reynaldo Cosano Alen. En la información se destaca que Niurkis Padrón, maestra de profesión, fue separada de su empleo por ser la esposa de un “terrorista”, refiriéndose a las actividades de derechos humanos en las que participaba su esposo a través de la Fundación Cubana de Derechos Humanos en la ciudad de Ciego de Avila. Mantilla Arango fue encarcelado en marzo de 2002 junto a otros activistas y periodistas independientes y juzgado el 26 de abril de 2004, permaneciendo sin juicio y encarcelado hasta esa fecha, cuando se le impuso una condena de 7 años de prisión. (Reynaldo Cosano Alen, Cubanet).



El 30 de abril la esposa y otros familiares del prisionero político Manuel Vázquez Portal fueron a la visita familiar reglamentada para el prisionero cada tres meses, en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba. De acuerdo a la narración de la señora Yolanda Huerga Cedeño después de haber recorrido el largo camino de La Habana a Santiago de Cuba, las autoridades del penal de acuerdo a nuevas regulaicones solamente permitían 30 libras exactas y reglamentarias para los 3 meses siguientes. En estas 30 libras se incluyen el papel y los bienes de aseo personal. “Ya al final de la visita, cuando le informamos a Manuel que sólo le dejaban pasar 30 libras de la jaba, me acarició y me dijo: Comenzaré hoy una huelga de hambre como protesta a esta medida, que no persigue otro fin que el de debilitarnos físicamente hasta matarnos lentamente por inanición; o me permiten entrarlo todo o rechazo todo. La respuesta fue que nos lo lleváramos todo”, explicó Huerga Cedeño. (Yolanda Huerga Cedeño/ Cubanet).



En abril la familia Antúnez Pernet denunció las maniobras de la Seguridad del Estado para que sus dos familiares que cumplen prisión, Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, y Omar Pernet Hernández tengan las visitas familiares con un día de diferencia. Antúnez se encuentra recluído en la prisión de Ariza, Provincia de Cienfuegos, y Pernet se encuentra en Las Mangas, Provincia oriental Granma, mientras que su familia vive en Placetas, Villa Clara, haciéndoseles casi imposible asistir a las dos visitas familiares. (Bertha Antúnez Pernet y Mirtha Pernet/ Directorio Democrático Cubano/ Grupo Decoro/ Cubanet).

El 25 de marzo y en la víspera de las discusiones sobre las violaciones a los derechos humanos en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, el canciller cubano realizó una conferencia de prensa con la prensa internacional acreditada en La Habana donde presentó los videos de esposas, madres y hermanas de prisioneros políticos que habían sido entrevistadas por la televisión cubana y cuyos testimonios fueron editados para los fines del discurso oficial. Entre estas mujeres se encontraban: Teresa López Bañobre, hermana del prisionero político Marcelo López Bañobre; Mireya Pentón Orozco, madre del prisionero político Léster González Pentón; Dulce María Amador, esposa del prisionero político Carmelo Díaz Fernández; Gisela Delgado Sablón, esposa del prisionero político Héctor Palacios Ruiz; María Margarita Borges, esposa del prisionero político Edel José García; Ileana Marrero, esposa del prisionero político Omar Rodríguez Saludes; y Beatriz del Carmen Pedroso, esposa del prisionero político Julio César Gálvez.

Varias de estas mujeres realizaron luego declaraciones y entregaron documentos para clarificar sus respuestas, pues estas habían sido editadas. En un artículo aclaratorio, escrito por el periodista independiente Miguel Saludes a petición de Ileana Marrero y titulado “Lo que faltó en el testimonio de Ileana Marrero”, entre otras cosas se afirma: “Las otras cuestiones recogidas por la reportera de la televisión cubana, según declaraciones de la entrevistada, quedaron fuera del material presentado durante la intervención del Canciller cubano ante la prensa acreditada en el país. El tiempo que demoró la intervención de la entrevistada en la pantalla fue de apenas un minuto de exposición. Al parecer lo que se quería presentar estaba en el contenido de la última respuesta. El esquema de la pregunta formulada por la reportera estaba dirigido a obtener la declaración de ausencia de maltrato corporal o tortura sobre el preso político. Lo que ocurre es que la respuesta quedó truncada, dejando fuera del material la consideración de Ilaena sobre otra forma de maltrato inferido a su esposo y que es el de corte psicológico. Según sus palabras, esta forma es la que sí ha existido, afectando al prisionero durante todo el proceso, incluyendo el mismo día de su detención.” (Cubanet- abril-2004).

Además de estas declaraciones, algunos de los prisioneros políticos contestaron a las afirmaciones del canciller acerca de la condiciones de vida en la prisión. (en este informe se anexan algunos de estos testimonios así como la trascripción completa de la conferencia de prensa realizada por el canciller del gobierno cubano).

El 19 de marzo se supo que a las señoras Ileana Dánger Hardy y Mayelín Bolívar González, esposas de los prisioneros políticos Juan Carlos Herrera Acosta y Manuel Ubals González, respectivamente se les impidió viajar a La Habana a participar en los actos conmemorativos del primer años de la ola represiva donde cayeron en prisión sus esposos junto a otros 73 activistas y periodistas independientes. De acuerdo a Dolia Leal Francisco, cuando las dos mujeres fueron a abordar el autobús no se los permitieron aduciendo que sus boletos no eran válidos. (María Elena Alpízar, Grupo Decoro/ Cubanet).


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DOCUMENTOS ANEXOS


Conferencia de prensa ofrecida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, a la prensa nacional y extranjera, en la sede del MINREX, el 25 de marzo de 2004,

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Buenos días, les damos a todos los corresponsales de la prensa internacional, también a los corresponsales de la prensa cubana. Los hemos convocado para abordar temas de interés general y para dar la posición de Cuba acerca de algunos asuntos que han estado siendo objeto de una intensa campaña de prensa internacional.

Pero antes de abordar el tema que nos ha traído aquí, quiero informar que nos ha llegado, hace apenas unas horas, un documento de interés general y una noticia que voy a dar antes de comenzar. Es un documento redactado en idioma inglés, y es el texto de la propuesta de resolución que Estados Unidos ha elaborado para que sea presentado por algún otro país, en los próximos días, en la Comisión de Derechos Humanos. El texto fue entregado en la tarde de ayer, en el Departamento de Estado, a un grupo selecto de diplomáticos de países miembros de la Comisión de Derechos Humanos, no a todos, sino a un grupo selecto. Estados Unidos, por fin, develó el texto en el que ha venido trabajando con una gran secretividad y les entregó el proyecto de resolución a algunos países ayer en la tarde. Casualmente ha caído en nuestras manos y nosotros vamos a distribuirles copias a ustedes.


Ahora, yo quiero emplazar a cualquier país que en los próximos días vaya a presentarlo, a decir si es cierto o no que este texto en inglés (Muestra documento), es el texto elaborado en el Departamento de Estado; si es verdad o no que ayer en la tarde se presentó en el Departamento de Estado a un grupo de países, y si es cierto o no que el texto es el intento de volver a llevar el tema de Cuba a la Comisión de Derechos Humanos. Los hemos convocado porque creemos que ha llegado el momento de que nuestro país presente su punto de vista y, sobre todo, presente la verdad, con la objetividad y la seriedad que caracteriza a Cuba, del tema, explotado hasta la saciedad y machacado una y otra vez sobre la base de exageraciones, inexactitudes, mentiras, fabricaciones falsas e indignantes, acerca de las condiciones en prisión y el tratamiento médico de los 75 mercenarios que fueron condenados por trabajar al servicio del Gobierno de Estados Unidos en la aplicación de la Ley Helms-Burton y el bloqueo contra Cuba, y por recibir dinero y orientaciones del gobierno de ese país. Voy a dar información sobre ese asunto, que espero brinde luz y haga aparecer la verdad sobre un tema que ha estado siendo usado como parte de una campaña de mentiras y de difamación contra Cuba. Sobre la situación general del sistema penitenciario cubano, hubo hace unos días una interesante mesa redonda, en la que se dio una amplia discusión que, por cierto, me ha sorprendido, no ha tenido ninguna difusión internacional. Me he quedado asombrado de que ningún medio de prensa se haya referido, en estos tres días, a lo que se discutió allí; ha sido, realmente, notable, apreciar que la explicación de la jefa de los servicios médicos del sistema penitenciario en Cuba, sobre cómo está organizado, que incluye datos tales como que en Cuba hay 1 médico por cada 200 reclusos en el sistema penitenciario, un dato realmente impresionante, prácticamente similar, al que existe para toda la población cubana; o el abordaje de la información sobre qué se está haciendo en materia de educación, de acceso a los conocimientos de la población penitenciaria, no haya concitado el más mínimo interés. De verdad que expreso mi asombro, mi estupefacción, por el hecho de ver que ese no es un tema de interés, porque sobre las cárceles cubanas se han estado publicando en los últimos meses toneladas de palabras y no ha habido una sola alusión a un tema que ha levantado tanto interés en Cuba. En la población cubana, realmente, hubo un gran interés; hemos recibido mucha información de la gente y aquí también, en la Cancillería, todos lo hemos comentado, nos ha parecido realmente de un sentido humano y de una proyección humanista impresionante. Sin embargo, no se ha dicho una palabra, parecería que eso no ocurrió.

Espero que esto que vamos a presentar aquí hoy sí ocurra y sí sea revelada la información que daremos.

Primero, quiero presentarles los antecedentes de todo este proceso, que ha comenzado después de la respuesta cubana del pasado año, respuesta que Cuba se vio obligada a dar porque no tuvo otra alternativa. Hemos preferido seleccionar los puntos de vista de algunos representantes del Gobierno de Estados Unidos, de los círculos de poder de aquel país, que me parece que ilustran, más que lo que yo pueda decir, el momento que Cuba ha vivido en el último año y medio. Ahí está, por ejemplo (Proyectan imagen), el gobernador de Florida, hermano del presidente, Jeb Bush, declarando el 11 de abril del 2003, hace casi un año: “Tras el éxito de la guerra en Iraq, Estados Unidos debe volver la mirada al vecindario y presionar a la comunidad internacional para que el régimen cubano no pueda continuar.” Presionar, volver la mirada al vecindario...

El Secretario de Estado, Colin Powell, declaró el 4 de mayo: “No es apropiado considerar, en este momento, el uso de la fuerza militar contra Cuba”. En este momento..
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Hay que recordar que el señor Powell fue al Consejo de Seguridad y presentó las pruebas —entrecomillas— de que Iraq tenía armas de destrucción en masa; que Iraq desarrollaba armas nucleares que se disponía a lanzar contra otros países, armas químicas y biológicas.

Así que esto de “en este momento” no debería ser una frase a la que deberíamos prestar demasiada credibilidad. Eso fue el 4 de mayo. El 10 de octubre, el presidente Bush, en un show electoral montado en la Casa Blanca con elementos terroristas y de la ultraderecha cubana de Miami —lo peor de la fauna ultrarreaccionaria de Miami—, dijo estas palabras: “El régimen cubano no va a cambiar por su propia iniciativa, pero Cuba tiene que cambiar.” Cuba tiene que cambiar, dice el Presidente de Estados Unidos el 10 de octubre, por la fuerza; tiene que hacerlo, aunque ellos no estén dispuestos a hacerlo. El señor que está allá abajo (Se refiere a imagen que muestra), que parece latinoamericano, pero no lo es —es nieto de mexicano, pero él es norteamericano—, Roger Noriega, que es el Subsecretario Asistente para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, es el principal responsable de la política hacia América Latina en el Departamento de Estado, dijo en diciembre del 2003: “Tenemos que estar preparados para actuar de manera decisiva y ágil.” Dijo eso después de haber declarado que Estados Unidos estaba estudiando cómo acelerar la salida de Fidel de la escena política de Cuba, que llevó al emplazamiento hecho por el compañero Fidel públicamente, todavía no respondido hasta hoy, de si eso significaba el asesinato político, de si estaba en vigor o no la prohibición que había firmado el presidente Gerald Ford, a mediados de los setenta, prohibiendo a los funcionarios norteamericanos y a los servicios especiales participar en el asesinato de líderes extranjeros, después que se destapó el escándalo de la Comisión Church, en la que se presentaban múltiples casos de asesinatos de líderes extranjeros por los Servicios Especiales de Estados Unidos, incluidos varios planes frustrados contra la propia vida del compañero Fidel. Fidel lo emplazó. Emplazó a decir si era verdad o no que había habido una reunión en la que el candidato de entonces, George Bush, había dicho a varios representantes de la mafia cubana que no se preocuparan, que él sabía cómo resolver el problema.

Entonces, después de haber declarado eso, el señor Noriega dijo que para ese momento había que estar preparados para actuar de manera decisiva y ágil; que “Estados Unidos quería estar seguro de que los compinches del régimen no tomaran el control en Cuba de los aparatos de seguridad del gobierno”, y anunció que la comisión —llamada para la Transición en Cuba— que prepararía —se supone— el plan para subvertir, derrocar a la Revolución y convertir a Cuba otra vez en un protectorado, se encargaría, entre otras cosas, de cumplir ese objetivo. Eso fue en diciembre.
El señor Melquades Martínez, que era en ese momento copresidente de la comisión, secretario de Vivienda, dijo, a preguntas de la prensa, que el Pentágono —es decir, las fuerzas armadas norteamericanas— no participaba oficialmente en la comisión —en ese momento en diciembre—; pero dijo: “No hay que descartar que el Departamento de Defensa esté implicado en algún momento en el trabajo.”

¿Por qué cosas tendrían que estar implicadas las fuerzas armadas de Estados Unidos en la llamada transición en Cuba?, preguntas que no se han respondido todavía y emplazamientos hechos por el Comandante en Jefe Fidel Castro que no han sido todavía respondidos. El señor Noriega, nuevamente, el 6 de enero declaró, mintiendo, “que Estados Unidos estaba siguiendo la actuación del líder cubano Fidel Castro en sus últimas aventuras”, dijo. “Estados Unidos tiene información sobre la implicación cubana en desestabilizar gobiernos”, una mentira que ya fue respondida también por el Jefe de la Revolución Cubana, que señaló claramente que las causas de la caída de los gobiernos han sido la aplicación salvaje del modelo neoliberal, la extorsión de las economías de América Latina por el modelo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos y por el Fondo Monetario Internacional. En lo que parecía una competencia de retórica, el secretario Powell dijo el 8 de enero: “Cuba ha estado tratando de hacer cada cosa posible por desestabilizar partes de la región.” Cuba no tiene que hacer eso, si con lo que Estados Unidos hace ya es suficiente para que América Latina sea un volcán en erupción. La señora Condolezza Rice dijo que “Cuba continuaba agitando las dificultades en otras partes de la región”. El presidente Bush volvió a decir el 12 de enero, preocupado porque decaen las encuestas, se siente inseguro, teme no ser reelecto, aprecia con preocupación que se fortalece la candidatura de su rival, “que había que trabajar por una transición rápida”, dice —es cierto que quieren eso—, “y pacífica” —¡mentira!, esa parte no es real— “en Cuba.” Esta sí es la última prueba del despropósito, la falta de escrúpulos. Un representante a la Cámara de Diputados de Estados Unidos, un legislador electo, dice esta frase: “En Cuba se impone el magnicidio de Castro”, y llama al asesinato del Jefe de Estado de un país miembro de Naciones Unidas, vecino de Estados Unidos, públicamente. “Yo sí creo que debe hacerse” —dice este señor— “el magnicidio”, y públicamente defiende la idea del asesinato del Jefe de Estado de un país. Miren lo que ha dicho el señor Lincoln Díaz-Balart, representante a la Cámara de Diputados de Estados Unidos: “Ya que a Castro le gustan tanto los turistas que le llevan dólares” —oigan el lenguaje dinosáurico, ultraconservador, cavernícola, oigan eso—, “entonces debemos enviar, en medio de ellos, a espías.”

Yo quisiera que se me explicara si Cuba tiene razones o no para adoptar las medidas que considere apropiadas, dentro de su ética y de su legislación, para preservar al país y defender a su pueblo de los que dentro de Cuba colaboran a la aplicación de esta política que se anuncia de manera abierta y desembozada por las figuras principales de la política de Estados Unidos. Entonces, ese es el tema que está aquí en cuestión, que ha sido el antecedente de todo esto y el marco que no puede ignorarse, que Cuba es un país defendiendo el ejercicio de su derecho a la libre determinación, Cuba es un país defendiendo su derecho a existir como nación independiente y Cuba tiene derecho a aplicar sus leyes. Cuba no asesinará, Cuba no desaparecerá, Cuba no acudirá a los asesinatos extrajudiciales, Cuba no torturará, Cuba no aplicará la violencia, Cuba no reprimirá; pero Cuba aplicará su ley con rigor y lo ha hecho, porque se lo reconoce como un derecho la Carta de las Naciones Unidas, se lo reconoce el Derecho Internacional, y tiene derecho a defenderse y a castigar, como se castiga en la legislación norteamericana y en la de todo el mundo, a los que colaboran con una potencia extranjera que agrede a su país. Recordemos que Cuba se vio obligada, entonces, a adoptar medidas de respuesta ante la actuación francamente provocadora del Jefe de la Sección de Intereses norteamericana en La Habana, y, por tanto, reitero aquí hoy que el Gobierno de Estados Unidos y el Jefe de la Sección de Intereses norteamericana en La Habana son los que cargan con la responsabilidad histórica de las medidas defensivas que Cuba debió adoptar, para impedir la colaboración, desde dentro del país, con la aplicación de la Ley Helms-Burton, con la aplicación de la política de subversión de Estados Unidos contra Cuba. Como antecedente también, voy a reiterar nuestra información sobre los juicios, porque se ha hablado sobre todo eso; y voy a reiterar aquí, porque considero que es un tema en el que debe abrirse paso la verdad, doce características de aquel proceso, de los juicios contra los 75 mercenarios.

Primero: No se utilizó violencia alguna o fuerza, ni siquiera mínima, por los agentes policiales que detuvieron a los mercenarios. Primero —repito—: No hubo violencia ni fuerza, ni siquiera mínima; se actuó con respeto a la persona y a su integridad.

Segundo: Los procesos penales se instruyeron con carácter sumario, que significa —según la legislación cubana— acortamiento de los plazos de ejecución del juicio, pero en ningún caso limitación de las garantías.

Por tanto, rechazo la noción de que el juicio sumario significaba pérdida de las garantías para los procesados. Significó, simplemente, acortamiento en los plazos, sin pérdida de esas garantías, potestad —según la Ley cubana— del Presidente del Tribunal Supremo Popular.

Tercero: Todos los acusados conocieron previamente los cargos que se les imputaban, y tuvieron oportunidad, como todos los acusados en Cuba, de alegar sobre los cargos antes de la celebración del juicio. Es falsa la idea de que conocieron los cargos que se les imputaban durante el juicio. Falso, reconocido por ellos en los propios juicios.

Cuarto: Todos los acusados ejercieron su derecho de contar con un abogado defensor. Participaron 54 abogados defensores, 44 de ellos, el 80%, designados por los propios acusados o sus familiares —44 de los 54 los designaron los propios acusados o sus familiares—; 10 fueron abogados de oficio, que, cuando el acusado no designa, se le asigna un abogado defensor de oficio, según la Ley cubana.

Quinto: Todos los acusados ejercieron su derecho de ser escuchados en juicio oral, por tribunales civiles ordinarios; tribunales que habían sido previamente constituidos, conforme a la legislación cubana e internacional. Por tanto, afirmo aquí otra vez que no se creó ningún tribunal especial ad hoc para juzgarlos, ni se nombraron jueces especiales o jueces de urgencia. Eran jueces que ya trabajaban como jueces y habían sido nombrados antes de los juicios en tribunales que ya existían, que ordinariamente trabajan; no es como lo que espera a los detenidos en la Base Naval de Guantánamo, a los prisioneros en aquel campo de concentración, que se crearán tribunales militares especiales con jueces designados. Es decir, no reconocer eso es, realmente, faltar a la verdad.

Sexto: No hubo ningún juicio secreto. Las vistas orales de todos los juicios fueron públicas y contradictorias. Fueron 29 juicios, y en los 29 juicios se cumplió el que fueran vistas públicas, orales y contradictorias. Participaron casi 3 000 personas en esos 29 juicios, por lo tanto, hubo cerca de 100 personas promedio participando en cada juicio, que incluía familiares de los acusados. Es falsa la aseveración de que los familiares no estuvieron en los juicios, eso es falso, y puede ser comprobado. Además de los familiares, hubo testigos, peritos, otros ciudadanos, y, por tanto, debo rechazar otra vez la idea de que eran juicios secretos. Es falso. Es verdad que algunos diplomáticos extranjeros en La Habana, unos pocos, que solicitaron ir al juicio, no estuvieron presentes, es cierto; pero es que no estaba siendo juzgado un nacional de su país, todos los acusados eran cubanos. La Convención de Viena, sobre relaciones diplomáticas y consulares prevé el derecho del Cuerpo Diplomático a participar cuando se está juzgando a un nacional de su país. El derecho internacional no establece que los diplomáticos tengan derecho a participar, y, en este caso, los tribunales decidieron efectuar los juicios y no dar acceso a diplomáticos. Eso no es ninguna violación del derecho internacional y no implica, entonces, porque no hayan estado 8 ó 10 embajadores en La Habana, que los juicios fueran secretos. Hay en todo eso una tergiversación y una exageración. Los tribunales decidieron que no hubiera acceso a la prensa, y no lo hubo, es su potestad. Consideraron la naturaleza de las informaciones que se manejarían allí, el carácter, incluso, secreto de algunas de esas informaciones que tienen que ver con la seguridad nacional del país; es la potestad del tribunal. Evitaron también un ambiente de publicidad que interfiriera en el juicio, en la imparcialidad, en la objetividad de la actuación del Tribunal. Ahora, eso no quiere decir que los juicios fueron juicios secretos; estaban los familiares allí. Ya dije que participaron casi tres mil personas en esos juicios.

Séptimo: Todos los acusados y sus defensores ejercieron el derecho de aportar las pruebas y los testigos a su favor —a favor de los acusados— que consideraron, pruebas y testigos, además de los que fueron presentados por la instrucción policial y por la Fiscalía. Los propios acusados, sus defensores, presentaron testigos y pruebas adicionales en los juicios.Los abogados defensores presentaron 28 testigos; distintos a los de la Fiscalía, 28, durante el juicio. Dijeron: “Pido ahora que venga fulano de tal”, la defensa, para interrogarlo allí. Y de esos 28, los tribunales autorizaron a 22, la inmensa mayoría, a participar, y participaron, y dieron testimonios esos testigos.

Ocho: Todos los abogados defensores tuvieron acceso previo al expediente de la acusación. Quiero recordar aquí que los abogados defensores de los cinco héroes cubanos, presos políticos en Estados Unidos, durante el juicio amañado que se hizo en Miami, no tuvieron acceso al 80% de la información tributada por la Fiscalía, porque fue declarado secreto, y todavía hoy no se ha podido ver; es decir que el proceso y la apelación ha tenido que hacerse sin conocer el 80% de lo que la Fiscalía presentó, porque fue declarado secreto. No sólo no tuvieron acceso previo, sino que no lo han tenido nunca los abogados de la defensa en el caso de los cinco. Aquí no ocurrió eso. Los abogados defensores tuvieron acceso previo al expediente. Fue reconocido, incluso, por los propios acusados y algunos testimonios se vieron aquí, donde reconocieron que se reunieron con el abogado y examinaron toda la información.

Nueve: Todos los acusados tuvieron el derecho, y así lo ejerció la mayoría, según establece nuestra Ley y según les fue notificado a cada uno en el juicio, de recurrir las sentencias, de apelar la sentencia ante un tribunal superior al que fueron condenados, en este caso, ante el Tribunal Supremo, y, de hecho, hoy hay una decena de casos cuyo proceso no ha concluido y que están en el proceso propio de la apelación. Por tanto, ejercieron ese derecho previsto en la legislación cubana.

Diez: Las incautaciones y confiscaciones de bienes fueron siempre realizadas mediante orden judicial y tras probarse el origen ilícito de los mismos.
Aquí no estamos hablando de actuación arbitraria de los efectivos policiales: orden judicial tras probarse origen ilícito.

Recordemos que a algunos acusados les fueron encontradas sumas tales como la de casi 16 000 dólares, escondidos en el forro de un traje no se sabe por qué, porque en Cuba no es ilegal la tenencia de dólares. No se sabe por qué no estaba ese dinero en una cuenta en el banco. Aparentemente estaba escondido, no se sabe por qué se protegía.

Once: Se aseguró el más escrupuloso respeto a la integridad física y moral de cada uno de los acusados en todas las etapas del proceso, lo que fue reconocido de manera voluntaria por algunos de ellos en los propios juicios.

Doce: No existe la más mínima evidencia —y si alguien la tiene, que la presente— de que se haya empleado coacción, presión, amenaza o chantaje para obtener las declaraciones y confesiones de los acusados. Me parece que estos doce elementos es bueno refrescarlos para dejar ubicada la verdad, en medio de la enorme campaña que repite, y no podría decirse que inocentemente, los argumentos fabricados y orquestados por los enemigos de Cuba. Quien repite la mentira se convierte en cómplice de su difusión, y eso ha estado ocurriendo en este caso.

Bien, daré ahora nuevos datos que no teníamos cuando informamos en este mismo lugar sobre aquellos juicios, porque habían transcurrido sólo dos días de que se habían terminado. Hoy existe una información mucho más amplia sobre el tema. Me parece que es bueno, por fin, para ver si la verdad se comprende, se conoce, se abre paso, si existe la ética de reconocer al menos que hay otra información que ha sido brindada por Cuba y que debería ponerse a disposición de la opinión pública para que valorara, teniendo en cuenta también nuestros argumentos, y no sólo los argumentos de nuestros acusadores, no sólo los argumentos de nuestros agresores.

Recordemos que fueron condenados en los tribunales 75 personas, 74 hombres y una mujer. Tenían empleo en el momento en que fueron arrestados, 5, el 7%; setenta de ellos, el 93%, no tenían empleo en Cuba, no trabajaban, no recibían salario por algún empleo desarrollado en Cuba.

Ahora yo quisiera que a mí se me explicara de qué vivían, cómo podría vivir en Cuba quien no tenga un salario, quien no trabaje, y 70 de los 75 no tenían empleo, no trabajaban, su estado era “desocupado”. Suponiendo que no viva del robo, que no cometa delitos, ¿de dónde sacaban dinero para alimentarse, vestirse, sostener otros gastos?, en el entendido de que no eran remesas familiares tampoco. Eran remesas del exterior, pero no familiares; eran salarios pagados por sus empleadores.

¿Quién les daba ese dinero? Se lo daba el Gobierno de Estados Unidos, y eso creo que quedó ampliamente probado aquí. De eso casi no se habla en los despachos que sobre el tema se emiten, en los artículos de la prensa; pero aquí se presentaron las pruebas, los cheques, las facturas, las nóminas donde estaban salarios de 3 000 dólares mensuales. De eso no se habla, no sé por qué no se habla de ese tema, se minimiza, se esconde. Se dice todos los días, sin embargo, que eran intelectuales, que lo mejor de la intelectualidad cubana fue arrestada; pero no se dice y no se recuerda que hasta el 15 de enero de 2004, escuchemos bien, hasta el 15 de enero de 2004, y desde 1997, la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda Internacional reconoció que sólo ella, y dijeron que ellos no eran los que daban la mayor parte, habían dedicado 26 millones de dólares del presupuesto norteamericano a financiar la creación de grupos en Cuba, para fabricar en Cuba una oposición interna. Lo dijo el director de la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda Internacional: 26 millones, desde 1997 hasta enero de 2004. En el presupuesto de Estados Unidos para el 2004, hay aprobados otros 7 millones; está en la ley norteamericana, se encuentra en las páginas web del Gobierno de Estados Unidos: 7 millones para financiar la creación de una oposición interna en Cuba. Ese es el origen del dinero, del cual la mayor parte se queda en Miami, en los intermediarios, y una parte llega aquí, lo que pasa es que el que llega aquí tiene un gran valor, porque estas personas, independientemente de su posición política, de su actuación contra la Revolución; independientemente de que trabajan al servicio del Gobierno de Estados Unidos, no tienen que pagar la salud, no tienen que pagar la educación de sus hijos, tienen todos los derechos y prestaciones sociales, y, por lo tanto, 1 000 dólares en Cuba es un salario de millonarios, como lo saben bien todos los que están sentados en este local. De ahí salió el dinero.

Por tanto, primer dato: 70 de los 75 no tenían empleo, eran desocupados; llevaban varios años sin trabajar la mayoría, cuatro, cinco, seis años. ¿Por qué no trabajaban? Porque tenían dinero. ¿De dónde tenían ese dinero? Del Gobierno de Estados Unidos.

¿Nivel educacional? De los 75, sólo 25, el 33%, son graduados universitarios, ¡veinticinco de los setenta y cinco! Los demás no se han graduado, no han puesto el pie en la universidad, no tienen calificación universitaria; 25 son graduados universitarios, el 33%.

Periodistas, de esos 25 graduados universitarios, se graduaron de Licenciatura en Periodismo dos. El año pasado dije cuatro, pero me había equivocado, dos estudiaron periodismo: Raúl Rivero y Julio César Gálvez, que era comentarista deportivo. No hay aquí ningún otro graduado de Periodismo. Bueno, si escribir lo que le dictan los que les pagan y mandarlo al Miami Herald o al Nuevo Herald, se llama ser periodista, eso es otra cosa; pero título de graduado en Periodismo en una universidad cubana o de otro país, 2 de los 25.

Catorce de los 75, el 19%, son graduados de 12 grado, hicieron estudios preuniversitarios y ahí terminaron, no entraron a la universidad. Otros 15, el 20%, hicieron estudios de técnicos medios, y se graduaron en algún momento en una escuela de técnico medio; uno aprobó el 10 grado y no continuó los estudios; 18 tienen noveno grado aprobado —el 24% del total, 18, la cuarta parte de todos, tiene noveno grado aprobado; terminaron en Cuba el noveno grado que, como ustedes saben, es la enseñanza obligatoria para todos los niños del país; y uno tiene sexto grado. Hay uno que no tengo precisado el dato.

Quisiera, cuando se vaya a reportar la información sobre el tema, que se recuerde que 25 de los 75 son graduados universitarios. Cuando se hable de periodistas, intelectuales cubanos, se recuerde que la tercera parte de ellos se han graduado en las universidades, y del total, dos son los graduados de Periodismo. Recuerdo a una prominente miembro del Gabinete español, que dijo que la flor y nata de la cultura cubana estaba en prisión, una cosa impresionante; además una mujer que nunca debe haber cruzado el Atlántico para llegar aquí —pero, bueno, eso es historia pasada.

Los corresponsales que están sentados aquí saben de nuestra ética y saben de nuestro apego a la verdad; lo saben, no tengo que invocar un voto de credibilidad, saben que cuando decimos algo lo decimos porque es y porque tenemos la razón, y porque nuestra arma es nuestra verdad; 15 de los 75, el 20% del total, tienen antecedentes penales de delito común, lo que no era conocido cuando hablamos aquí de ese tema: 3 por violación o abuso lascivo de menores, 1 por robo con fuerza, 4 delitos económicos, 1 homicidio, 2 atentados, 1 hurto, 2 desorden público y 1 tráfico de droga.

Yo comprendo que no es fácil la objetividad, comprendo que existen intereses que mueven a los medios, comprendo que hay líneas editoriales trazadas por los dueños, comprendo que existe la Sociedad Interamericana de Prensa, conformada por los dueños oligárquicos de la prensa en este hemisferio, comprendo que hay cosas que no son publicadas porque no gustan allá en las centrales, comprendo todo eso; pero creo que tengo el derecho, en nombre de nuestro pueblo, de invocar nuestro derecho a que la verdad se conozca, a que estos elementos que he expresado aquí no sean tratados como si no hubieran ocurrido. Me parece que eso es lo menos que un país, asediado y bloqueado, puede pedir.

Sobre todo esto, recordemos que la Comisión de Derechos Humanos el pasado año emitió un voto. El Gobierno de Costa Rica, a solicitud y bajo el mandato del Gobierno de Estados Unidos, presentó un texto para condenar a Cuba por esos juicios, para condenar a Cuba por la decisión de llevar a los mercenarios a los tribunales y para reclamarle que fueran puestos en libertad, y la Comisión de Derechos Humanos votó.

Por 31 votos en contra de la propuesta costarricense y 15 a favor, fue derrotada de manera aplastante la propuesta de condenar a Cuba. Por tanto, Cuba comprende que la Comisión de Derechos Humanos avaló el derecho de Cuba a tomar estas medidas y se negó a condenar esos juicios y a reclamar que fueran puestos en libertad.

Yo diría que el voto en Ginebra, más el extraordinario impacto de la presencia del compañero Fidel en Argentina, donde fue recibido de manera realmente impresionante por las multitudes, por el pueblo argentino; todo eso, más el hecho de que los argumentos de Cuba fueron abriéndose paso; el papel de los intelectuales, voces honestas en el mundo, de lo mejor de la intelectualidad internacional, de la intelectualidad cubana, que salieron al paso a la campaña mediática, todo eso hizo descender aquella primera campaña que cuestionaba la legitimidad de los juicios.

Ahora hay una nueva campaña, que es la que tiene que ver con las condiciones en las prisiones de los 75 mercenarios arrestados y el tratamiento médico que reciben.

Ahora, ¿es esta la primera campaña que se ha lanzado contra Cuba sobre presos contrarrevolucionarios en prisión? No, no, no, ésta no es la primera campaña, Cuba está acostumbrada a eso.

Como botón de muestra he decidido recordar esto que voy a poner ahora. Esta no es la primera vez que Cuba enfrenta una campaña, no, no, no, qué va; de esto nosotros sabemos, llevamos 45 años resistiendo campañas mediáticas.

¿Se sabe quién es ese personaje? Ese es el policía de la dictadura batistiana Armando Valladares, arrestado —ahí está la prensa de la época— por poner en lugares públicos de La Habana, bombas metidas en cajetillas de cigarro; miembro de una célula terrorista en la que participó también Carlos Alberto Montaner. Fueron condenados y por esa razón Armando Valladares fue a prisión en Cuba.

Sin embargo, miren cómo empezó a reflejarse en la prensa: “Un poeta inválido está preso en Cuba”; “Piden la libertad de Armando Valladares”; “Preso en Cuba Armando Valladares”; “Libertad para Valladares”; “Preso en su silla de ruedas”; “Un poeta que en las cárceles cubanas languidece”; “Desde mi silla de ruedas”, el libro de poemas de Armando Valladares, tercera edición; “El corazón con que vivo”. Miren, ilustración de un importante periódico internacional: “Un poeta inválido”; sin embargo, miren las imágenes que un día se conocieron sobre el supuesto poeta inválido en su celda de la prisión, helo ahí, haciendo ejercicios de calistenia.

Profesor Álvarez Cambra.- La junta médica de profesores de alto nivel, formada, como decíamos, por los compañeros de más prestigio de las cuatro especialidades, neurología, cirugía, ortopedia y rehabilitación, concluyó que el paciente Armando Valladares era un simulador, es decir, era un farsante que quería sacar ganancias de esa apariencia de inválido y que, en realidad, en ningún momento desde que ingresó a nuestro hospital era inválido. Esas son las conclusiones de esta comisión.

Felipe Pérez.- Ahí está corriendo el “poeta inválido”, antes de salir de Cuba. Se le dijo: “Bueno, tienes que dar la prueba, porque Cuba tiene que probar que efectivamente tú no eres inválido.”


Locutor: En octubre de 1982 el exmiembro de los cuerpos represivos del general Batista y connotado terrorista, Armando Valladares, partió del aeropuerto de La Habana con destino a París, luego de haber devenido protagonista de una campaña internacional que más parecía dirigida a dañar la imagen de un país, que a establecer rigurosamente la verdad.

Felipe Pérez.- Ocurrió como en la Biblia: “Levántate y anda.” Hizo como Lázaro: la verdad lo hizo caminar (Risas).

Ahora miren (muestra video), mírenlo ahí, el “poeta inválido”, ya recibido en la Casa Blanca por Reagan. Después fue el Jefe de la delegación norteamericana ante la Comisión de Derechos Humanos; como el otro terrorista que está ahora sentado en el escaño de Estados Unidos, arrestado en Cuba en una lancha cargada de explosivos y fusiles de asalto, Luis Zúñiga Rey, dicen que es un “luchador por los derechos humanos”.

¿Por qué cosa Luis Zúñiga Rey estuvo preso en Cuba?, porque fue arrestado en la costa, en un team de desembarco organizado por la CIA, y le fueron ocupados los fusiles, los explosivos; sin embargo, allí está en el escaño de Estados Unidos como un “defensor de los derechos humanos”.
Esta es una historia larga, Cuba la conoce bien y está acostumbrada a estas campañas.

Un día esa fue la campaña contra Cuba. Y los que gestionaron que fuera puesto en libertad el “poeta inválido” recibieron primero esas imágenes, para que supieran de qué se hacían cargo, y lo lamentaron después.

Por ahí está el libro publicado por Regis Debray, asesor entonces del Presidente de Francia, donde decía: “...resulta que el poeta ya después no era poeta, que el inválido ya después caminaba normalmente, y el cubano ya no era cubano, era ciudadano norteamericano y participaba en la guerra sucia contra los sandinistas en Nicaragua”. Son palabras textuales del asesor en aquel momento del Presidente de Francia, que gestionó y abogó por la liberación del “poeta inválido”.

Por tanto, Cuba conoce de estas campañas, y sabe que ha sido un mecanismo de presión contra Cuba, y forma parte de la guerra que Cuba ha tenido que resistir.

Ahora, en la actual situación hay una nueva campaña, sostengo aquí eso. Hay una campaña que imponen los intereses que están detrás de la agresión contra Cuba. No culpo a los periodistas, no culpo a los corresponsales acreditados en La Habana, no los responsabilizo por eso; pero sí sostengo que hay una campaña contra nuestro país.

Tengo relaciones excelentes, las tenemos todos aquí en la Cancillería, con los corresponsales en La Habana, tratamos de hacer nuestro esfuerzo para contribuir a su trabajo serio, que respetamos, como respetamos el trabajo de los periodistas compatriotas nuestros; no los responsabilizo, estas palabras no van enfiladas a calificar su trabajo, pero sí a los intereses que están detrás de los medios y la campaña contra Cuba.

Se han repetido siete mentiras hasta el cansancio, hasta la saturación, ¡siete mentiras!, sobre la realidad de las cárceles cubanas, sobre la realidad de la situación en prisión y el tratamiento médico a los presos por actividades de mercenarismo contra su patria.

Primera: “Que los presos están incomunicados”; ¡mentira, eso es falso!

Segunda: “Que están en celdas tapiadas u hoyos”, remedando un poco la idea del Hueco, donde sí han estado hasta por período de 17 meses los patriotas cubanos en Estados Unidos: en ropa interior, en celdas tapiadas y con luz artificial todo el día. ¡Es falso que aquí haya ocurrido eso! Se ha dicho que son mazmorras; ¡mentira!

Tercera: “Que han recibido y reciben golpizas”; ¡mentira!

Cuarta: “Que no tienen atención médica”; ¡mentira!, y lo voy a probar.

Quinta: “Que no pueden ver a sus familiares”; ¡mentira!

Sexta: “Que prácticamente no reciben alimentación, que están muriendo de hambre y de inanición”; ¡mentira!, ¡falso!, y lo rechazo, en un país que tiene limitaciones en la alimentación para toda la población, resultado de la guerra económica que el país ha tenido que sufrir durante más de 45 años, y resultado también de las limitaciones que el período especial impuso a nuestra patria.

Séptima: “Que les falta el agua y que sufren condiciones higiénicas casi incompatibles con la vida.”

Hemos acudido a las autoridades del sistema penitenciario cubano, les hemos pedido información, y cuando decimos aquí “¡mentira!”, y que esto es falso y que rechazamos el origen tendencioso y la intención de mancillar al país con esto, lo decimos porque tenemos la razón y porque hemos ido a averiguar y les hemos pedido a nuestros compañeros, cuyo sentido humanista quedó muy claro para toda nuestra opinión pública, aunque de eso no haya salido en el mundo ni una palabra, el día en que salieron en la televisión explicando cómo cumplen su responsabilidad, sus aspiraciones de educación y de reinserción para los reclusos en Cuba. Les hemos preguntado, y esta información es el resultado de habernos sentado con ellos y haberles pedido información para traerla aquí.

¿Cuál es la verdad? Sostengo aquí que se están cumpliendo por las autoridades penitenciarias cubanas, las Reglas Mínimas de Naciones Unidas para el Tratamiento a los Reclusos, que nuestro país cumple y en algunos casos sobrecumple y que constituyen el manual diario por el que se guía el trabajo en estas prisiones.

Sostengo aquí que los 75 mercenarios presos en Cuba son tratados con respeto y sin vejaciones.
Sostengo aquí que es falso que sean víctima de tratos crueles, inhumanos y degradantes.
Sostengo aquí que hay respeto a su integridad física y moral.
Sostengo que son tratados como seres humanos.
Sostengo que no cae sobre ellos un espíritu de venganza por el hecho de que sean adversarios, por el hecho de que hayan contribuido a la política del enemigo de su pueblo de ahogarlo por hambre y enfermedades.
Y sostengo que hay en nosotros una ética que impide el que nosotros violemos un día esos preceptos; una ética que viene del nacimiento de la Revolución Cubana, del ejército guerrillero que curó con sus medicamentos primero a los soldados enemigos heridos, que jamás asesinó a un prisionero, y que los combatió pero respetando ampliamente reglas que después se codificaron como el Derecho Internacional Humanitario.
Una Revolución nacida de la ética, nacida del triunfo sobre una dictadura sangrienta que tuvo la complicidad de Estados Unidos hasta el último día, no podría imitar sus métodos.
Sostengo que hay rigor en nuestra actuación, pero hay respeto, hay integridad.
Rechazo la mentira, en nombre de un pueblo que no puede ser acusado de ser un pueblo fanático. Nuestro pueblo no permitiría jamás y no creería en nosotros, si un día faltáramos a esa ética y a esa palabra, y, por tanto, rechazo la campaña, y voy a dar pruebas para demostrarlo.

Ahora bien, voy a explicar aquí 16 derechos que se cumplen para esos presos, y que alguien me diga si eso es o no verdad.

Primero: Ninguno de esos 75 reclusos tiene que dormir en el piso, todos tienen cama y colchón, confirmado a nosotros por las autoridades correspondientes.
Segundo: Todos tienen acceso a agua potable.
Tercero: Todos tienen acceso a recibir la prensa.
Cuarto: Todos reciben sol al aire libre diariamente. Tienen ese derecho, que se cumple, excepto cuando hay indisciplinas, conductas impropias, violaciones del reglamento, como en toda prisión; pero es su derecho y se cumple de manera absoluta para todo recluso en Cuba.
Quinto: Reciben de las autoridades d