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NOTICIAS
EL DIÁLOGO NACIONAL, EL CAMINO DEL CAMBIO
Este camino ya ha sido señalado en el Diálogo Nacional por el
pueblo cubano y se dispone a recorrerlo.
El Diálogo Nacional fue anunciado en diciembre del 2003. En Mayo
del 2004 comenzó el proceso de participación de los cubanos que
viven dentro y fuera del país. En Febrero de este año las comisiones
del Comité del Diálogo Nacional comenzaron a procesar los aportes
de los ciudadanos en los diferentes temas. El pasado 10 de mayo,
en ocasión del tercer aniversario de la primera presentación de las
firmas del Proyecto Varela a la Asamblea Nacional, terminaba esta
etapa del trabajo de las comisiones. Con el resultado del diálogo
las comisiones han hecho propuestas de redacción para los diferentes
temas, que abarcan, desde los cambios en las estructuras políticas
y económicas, hasta la reconciliación y los asuntos sociales.
Ahora comenzará el trabajo de la Comisión de Redacción del
Documento Final. Ya desde ahora, tomando como base el
procesamiento de miles de participaciones, se pueden anunciar las
tendencias manifestadas durante el diálogo. Queremos de esta
manera anticipar al pueblo de Cuba y al mundo, las líneas más
importantes de la transición trazadas por los propios ciudadanos
cubanos.
Los cubanos quieren cambios radicales en la sociedad pero sin
violencias y venganzas que hagan sufrir aún más al pueblo. Con las
opiniones de los ciudadanos en este Diálogo, se esta diseñando un
Programa de Transición en el que no habrá ruptura institucional que
conlleve al caos o desorden. El programa no concibe gobiernos de
facto, ni sucesiones antidemocráticas, ni injerencias extranjeras,
sino que crea todos los mecanismos para el ejercicio de la soberanía
popular mediante la participación ciudadana y las garantías de todos
los derechos políticos, económicos y sociales. En todo el proceso de
este diálogo se reafirmó la voluntad de que los cambios sean
decididos entre cubanos y la profunda convicción de que la libertad
de los ciudadanos y la democracia serán las mejores garantías de
nuestra independencia nacional que todos estamos decididos a
defender.
Este Programa de Transición sólo entrará en vigor si el pueblo lo
aprueba en Referendo. La etapa primera del Programa sería un
proceso de elecciones, convocadas con tiempo suficiente para que
los ciudadanos puedan proponer y elegir a sus representantes, de
tal manera que ya el primer Gobierno de Transición sería electo
democráticamente. El Programa diseña la transición y no un esquema
definitivo para la sociedad, pero contiene todos los mecanismos
para que el pueblo pueda elegir democráticamente, en un segundo
paso, una Asamblea Constituyente para redactar una nueva
Constitución. Esta nueva Constitución entrará en vigor si el
pueblo, ejerciendo su sagrado derecho a la soberanía, la convierte
en ley fundamental aprobándola en otro Referendo.
No hay espíritu de venganza en el pueblo y sí una profunda
comprensión de la complejidad humana de un proceso de 47 años
que ha enfrentado a muchos cubanos entre sí. Existe la determinación
de que la transición no sea una continuación de este enfrentamiento,
sino de superarlo en un proceso de reconciliación. No hay formulas
fáciles para sanar tantas heridas y no se puede dar por decreto
esta reconciliación. Solo con espíritu de perdón podemos liberar
a la nueva generación de los pecados del pasado y del presente y
no castigarla con la herencia de estos pecados. La propia
transición será la justicia mayor para todos, por lo que esta
no debe retardarse pretendiendo resolver primero y en corto tiempo
un problema tan complejo, establecido durante tantos años, pero
tampoco silenciándolo, sino abordándolo. La responsabilidad es de
todos, ya que en este problema están involucrados todos los
cubanos, de una u otra manera, ya sea como víctimas o victimarios,
e inclusive muchos de ambas maneras, estén dentro o fuera de Cuba
ahora, con o en contra del gobierno actual. Los cubanos quieren
saber la verdad sobre todos los crímenes e injusticias y tener
el derecho a hacer reclamaciones. Hay una disposición al perdón,
pero existe la preocupación de que esta disposición sea interpretada
como un cheque en blanco para la impunidad y para la continuación
de las injusticias, los abusos y las violaciones de sus derechos.
La liberación incondicional de todos los prisioneros políticos
pacíficos es un paso indiscutible y primero en esta transición.
Recordamos que no se debe tratar de poner como condición o
preámbulo de la transición todo aquello que será resultado de
esta. Esa mentalidad conduce a la parálisis y al círculo vicioso
que precisamente este Diálogo Nacional y este Programa están
superando.
La desinformación y tergiversación sistemáticas ha tratado de
sembrar desconfianzas entre los cubanos que viven dentro y fuera
de Cuba. El hecho de vivir en contextos diferentes hace que la
transición también contemple una etapa para la superación de los
daños que, especialmente en sentido humano, han sufrido los cubanos
por esta separación forzosa. Facilitar el ejercicio de los derechos
que todos los exiliados tienen como ciudadanos cubanos y también la
reincorporación a la sociedad de los cubanos que quieran regresar a
vivir en su país, es un objetivo de la Transición. Este Dialogo
Nacional ha derribado los mitos que la propaganda ha tratado de
imponer, ya que se demuestra que entre los exiliados no predomina la
sed de venganzas, ni propósito de desalojar a nadie de sus casas, ni
de hacer reclamaciones que perjudiquen a ninguna familia o al pueblo
cubano. Y los cubanos que vivimos aquí no hemos dejado de considerar
y de amar a los cubanos del exilio como parte inseparable de nuestro
pueblo.
Es unánime la voluntad de los cubanos de disfrutar de libertad
económica, para trabajar y contratarse libremente, para tener
empresas privadas, corporativas e individuales, para desarrollar
todas sus iniciativas y potenciar la creatividad y laboriosidad
ahora reprimidas. Todos coinciden en que la pobreza, las enormes
desigualdades y las innumerables privaciones que sufren la mayoría
de las familias cubanas se deben a u sistema sin libertad económica,
impuesto como mecanismo para dominar los ciudadanos, mantenerlos
dependientes del poder político y garantizar los privilegios de
la minoría que ostenta ese poder. Hay una intensa y creciente
indignación debido a ese sistema de privilegios ostentoso y
ostensible, que se sostiene como corrupción institucionalizada,
apoyada en el silenciamiento que la represión impone a la mayoría
pobre, que ni siquiera puede decir que es pobre. El Programa en
proceso de redacción será realista y muy esperanzador y coloca,
por encima de cualquier modelo, teoría e intereses, a la persona,
la familia y al pueblo como centro de referencia. Se entregarán
en propiedad, a individuos, familias y sociedades cubanas, parte
de las tierras, las industrias, comercios y servicios, que son
ahora propiedad estatal. Se fomentará la inversión extranjera y
el turismo, pero eliminando la discriminación, las desventajas,
la explotación y las humillaciones que sufren ahora los cubanos.
En ningún caso se devolverán a sus propietarios anteriores las
viviendas ahora habitadas por familias o individuos. Tampoco se
devolverá, ni se entregará, ni se privatizará, ninguna propiedad
que ahora tenga una función social pública, como pueden ser
edificios de viviendas, comunidades, escuelas, hospitales, parques,
playas, carreteras, centros culturales, deportivos, sociales u
otros. Mediante un justo sistema de impuestos y otras formas de
ingreso, el Estado tendrá mayor y más estable capacidad para
mantener y mejorar, como derechos ciudadanos, una asistencia social
a niveles que satisfagan realmente las necesidades materiales y
espirituales de los ciudadanos. Todos los servicios de salud
seguirán siendo gratuitos, pero además los ciudadanos, tendrán
como derecho el reclamo de la calidad y trato digno que merecen.
La educación en todos sus niveles y campos continuará siendo
gratuita, pero no mas un mecanismo de dominación y politización
de los niños, adolescentes y jóvenes. Será una educación enfocada
al rescate y desarrollo de los valores espirituales, morales y
cívicos forjados en nuestra Patria a través de la historia, una
educación para el amor y la libertad.
A partir de hoy publicaremos, en secuencia, resúmenes de las
tendencias que se manifestaron en el Diálogo Nacional en cada
uno de los temas. En el Dialogo Nacional que está en marcha,
han participado miles de cubanos en equipos, en familia o
individualmente ofreciendo libre y responsablemente sus opiniones
y aportes para el diseño de un Programa de Transición. Esta
experiencia cívica es única y anuncia la esperanza y confirma
que los cubanos, aun en medio de tantas sombras, limitaciones y
confusiones, desean los cambios pacíficos y que ya se disponen
a realizarlos preparando su futuro, confiados en que será un
futuro de libertad, reconciliación y progresos verdadero, con
todos y para el bien de todos.
La Habana, 16 de Mayo del 2005
Consejo Coordinador
Consejo Coordinador del Comité del Diálogo Nacional
1. Ofelia Acevedo Maura (Ciudad de la Habana)
2. Virgilio Beato (Exiliado en EEUU)
3. Minervo Lázaro Chil Siret (Cienfuegos)
4. Roger Curbelo Marrero (Las Tunas)
5. Francisco de Armas (Exiliado en Puerto Rico)
6. Jorge Fernández Concheso (Exiliado en Puerto Rico)
7. Julio Hernández (Exiliado en EEUU)
8. Flavio Labrador Freige (Ciudad de la Habana)
9. Ernesto Martini Fonseca (Ciudad de la Habana)
10. Juan Felipe Medina Díaz (Cienfuegos)
11. Ondina Menocal (Exiliada en EEUU)
12. Carlos Alberto Payá Sardiñas (Exiliado en España)
13. Oswaldo José Payá Sardiñas (Ciudad de la Habana)
14. José Ignacio Rasco (Exiliado en EEUU)
15. María Elena Rodríguez Abreu (Villa Clara)
16. Evelio Osmel Rodríguez Díaz (Villa Clara)
17. Andrés Rodríguez Tejeda (Holguín)
18. Antonio Rafael Rodríguez Vázquez (Cienfuegos)
19. Roberto Valdivia Hernández (Ciego de Ávila)
20. Josefina Vento (Exiliada en EEUU)
Dado al Puente Informativo Cuba Miami por el Consejo Coordinador
del Diálogo Nacional a los 17 días del mes de mayo del 2005.
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